Autismo (TEA): RD fortalece el marco legal y amplía acciones para inclusión, educación y protección social

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SANTO DOMINGO.— El Trastorno del Espectro Autista (TEA) ha dejado de ser un tema silencioso en la agenda pública dominicana. En los últimos años, el país ha dado pasos relevantes para fortalecer su marco legal, ampliar la cobertura en salud y educación, y avanzar hacia una inclusión más efectiva de niños, adolescentes y adultos dentro del espectro.

Más que un diagnóstico, el TEA implica un compromiso colectivo: familia, escuela, sistema de salud y Estado deben actuar coordinadamente para garantizar derechos y oportunidades reales.

Un enfoque integral desde la salud

Uno de los avances más destacados es la ampliación de cobertura a través del Seguro Nacional de Salud (SeNaSa), que lanzó el programa “SeNaSa InTEgrA”, orientado a brindar diagnóstico oportuno, terapias especializadas y cobertura integral para niños con TEA, reduciendo la carga económica que tradicionalmente ha recaído sobre las familias.

El programa inicia con cobertura para miles de afiliados en edades tempranas, etapa crítica para la intervención y el desarrollo de habilidades comunicativas, sociales y adaptativas.

La detección precoz y la intervención interdisciplinaria —psicología, terapia del lenguaje, terapia ocupacional y acompañamiento familiar— son hoy pilares fundamentales en la política pública.

Educación inclusiva: del discurso a la práctica

El fortalecimiento del sistema educativo también ha incorporado una visión más inclusiva. En el nivel inicial y básico se han ampliado programas de acompañamiento y atención especializada para niños con distintas condiciones de discapacidad, incluyendo el TEA.

La inclusión educativa no significa solo permitir la matrícula. Implica:
• Adaptaciones curriculares.
• Docentes capacitados en educación especial.
• Aulas con recursos adecuados.
• Orientación continua a las familias.

La integración temprana favorece la socialización y reduce el estigma, permitiendo que los niños dentro del espectro desarrollen sus talentos y autonomía.

Protección social y apoyo económico

Desde el programa Supérate, el Gobierno ha fortalecido el Fondo a la Discapacidad, ampliando su cobertura para familias con hijos en condición de discapacidad severa, incluyendo casos dentro del espectro autista que requieren alto nivel de apoyo.

Este respaldo económico representa más que una transferencia: es una herramienta para sostener terapias, transporte, alimentación especializada y procesos educativos que muchas veces resultan costosos.

La política social se orienta cada vez más hacia la focalización y la movilidad social, buscando que las familias no queden atrapadas en la vulnerabilidad por causa de una condición de salud.

Marco legal y derechos

El fortalecimiento del marco legal en discapacidad, junto con propuestas de actualización normativa en salud mental y protección social, refuerza el enfoque de derechos humanos.

El TEA no debe abordarse desde la compasión, sino desde la garantía de derechos:
• Derecho a la educación inclusiva.
• Derecho a la salud integral.
• Derecho a la protección social.
• Derecho a la participación comunitaria.

La legislación dominicana en materia de discapacidad establece principios de igualdad y no discriminación que hoy encuentran mayor respaldo en políticas públicas concretas.

El reto territorial: que la inclusión llegue al Oeste

Para Voces del Oeste, el desafío principal no es solo aprobar programas o anunciar coberturas, sino asegurar que lleguen efectivamente a territorios como Santo Domingo Oeste, Los Alcarrizos y Pedro Brand.

Las familias con niños dentro del espectro enfrentan barreras reales:
• Listas de espera prolongadas.
• Costos elevados en terapias privadas.
• Falta de orientación en el sistema escolar.
• Estigmatización social.

La inclusión verdadera se mide en el aula, en el centro de salud y en el barrio.

Una sociedad que aprende a incluir

Hablar de autismo es hablar de diversidad. El espectro es amplio: cada persona tiene fortalezas, desafíos y necesidades distintas. Por eso las políticas deben ser flexibles, sostenidas y basadas en evidencia científica.

La República Dominicana avanza hacia un modelo más inclusivo, donde la discapacidad no sea sinónimo de exclusión, sino de acompañamiento y oportunidades.

El reto ahora es consolidar estos esfuerzos, fortalecer la formación especializada y garantizar que ninguna familia quede sola frente al diagnóstico.

Porque una nación que protege a sus niños más vulnerables, se protege a sí misma.