Bad Bunny lleva el orgullo latino al Apple Music Super Bowl LX Halftime Show

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Santa Clara, CA. El artista puertorriqueño Bad Bunny volvió a hacer historia al encabezar el Apple Music Super Bowl LX Halftime Show, llevando un poderoso mensaje de unidad global y orgullo latino al escenario más visto del mundo. El espectáculo se produjo días después de su triunfo en la 68.ª edición de los Premios GRAMMY®, donde “DeBÍ TiRAR MáS FOToS” se convirtió en el primer álbum completamente en español en ganar Álbum del Año, hito que también había alcanzado en los Latin GRAMMY®.

Con este logro, Bad Bunny se consolidó como el primer artista latino masculino en liderar el show de medio tiempo del Super Bowl y el primero en ganar el GRAMMY a Álbum del Año y presentarse en el Super Bowl en la misma semana, marcando un momento histórico para la música latina y la industria global.

La presentación de 13 minutos fue concebida como un recorrido cinematográfico que inició con una introducción en español ambientada entre cañaverales, evocando el campo puertorriqueño. El espectáculo arrancó con “Tití Me Preguntó”, mientras el artista cruzaba el campo con un balón en las manos, rindiendo homenaje al trabajo, la herencia y a las generaciones que abrieron camino.

El escenario se transformó en una representación de la vida cotidiana de las comunidades latinas, con espacios que recrearon pequeños negocios y oficios: una barbería, un salón de uñas, un puesto de tacos, un carrito de piraguas inspirado en el Viejo San Juan y la presencia de los boxeadores Xander Zayas y Emiliano Vargas, reforzando el anclaje cultural del espectáculo.

Uno de los momentos centrales fue la llegada a La Casita, símbolo recurrente en las presentaciones de Bad Bunny, inspirada en las tradicionales fiestas de marquesina puertorriqueñas. Por primera vez, este espacio íntimo y comunitario fue llevado al escenario del Super Bowl, reuniendo a figuras como KAROL G, Cardi B, Pedro Pascal, Ronald Acuña Jr., Jessica Alba y Young Miko, entre otros.

La puesta en escena continuó con transiciones hacia un taller mecánico y la incorporación de una pequeña orquesta dirigida por Giancarlo Guerrero, que marcó pasajes de “MONACO”. El clímax llegó en un escenario principal que representaba a Puerto Rico, dando paso a la salsa y a un emotivo momento con “Baile Inolvidable”. Durante el espectáculo, incluso se celebró una boda real en vivo, con Bad Bunny como testigo, convirtiendo el show en una auténtica celebración de comunidad, amor y cultura.