Santo Domingo.– Los desastres naturales y fenómenos meteorológicos severos no solo provocan daños inmediatos, sino que también generan efectos prolongados en la salud de los adultos mayores, aumentando su riesgo de mortalidad meses e incluso años después del evento, según revela un reciente estudio de la Universidad de Michigan, en Estados Unidos.
La investigación advierte que huracanes, inundaciones, olas de calor extremas y otros eventos climáticos severos tienen un impacto silencioso pero persistente en las personas de edad avanzada, especialmente en aquellas que ya presentan condiciones de salud preexistentes o viven en contextos de vulnerabilidad social.
Efectos que van más allá de la emergencia
De acuerdo con los investigadores, la mayoría de los análisis sobre desastres naturales se concentran en las muertes inmediatas o en los días posteriores al evento. Sin embargo, este estudio profundiza en el impacto a largo plazo, demostrando que los adultos mayores expuestos a estos fenómenos presentan un aumento sostenido en la mortalidad durante los años siguientes.
El deterioro de la salud cardiovascular, el agravamiento de enfermedades crónicas, el estrés prolongado y la interrupción del acceso a servicios médicos figuran entre los principales factores que explican este fenómeno. Además, muchos adultos mayores pierden redes de apoyo, viviendas o estabilidad económica tras un desastre, lo que incide directamente en su bienestar físico y mental.
Adultos mayores, los más vulnerables
La investigación destaca que las personas de edad avanzada son particularmente sensibles a los cambios bruscos del entorno. La exposición a calor extremo, por ejemplo, puede desencadenar deshidratación, fallos renales o complicaciones cardíacas, mientras que las inundaciones y huracanes suelen provocar desplazamientos forzados que interrumpen tratamientos médicos esenciales.
Los científicos subrayan que el estrés psicológico asociado a la pérdida de hogares, familiares o rutinas también contribuye al deterioro progresivo de la salud, elevando el riesgo de depresión, ansiedad y enfermedades relacionadas con el sistema inmunológico.
Lecciones para países vulnerables como República Dominicana
Aunque el estudio se realizó en Estados Unidos, sus conclusiones resultan altamente relevantes para países como la República Dominicana, expuestos de manera recurrente a huracanes, tormentas tropicales e inundaciones, y donde la población adulta mayor continúa en crecimiento.
Especialistas en salud pública señalan que estos hallazgos refuerzan la necesidad de políticas preventivas y planes de respuesta postdesastre enfocados en los adultos mayores, que incluyan seguimiento médico continuo, apoyo psicológico y garantías de acceso a medicamentos y servicios básicos a largo plazo.
Llamado a políticas de salud integrales
El estudio de la Universidad de Michigan plantea que la respuesta institucional no debe limitarse a la emergencia inmediata, sino extenderse durante meses y años posteriores al desastre. Esto implica fortalecer los sistemas de salud, mejorar la planificación urbana, garantizar viviendas seguras y crear redes comunitarias de apoyo para la población envejeciente.
Los investigadores concluyen que, frente al aumento de eventos climáticos extremos asociados al cambio climático, proteger la salud de los adultos mayores debe ser una prioridad estratégica, ya que los efectos invisibles de los desastres pueden resultar tan letales como el impacto inicial.
La investigación aporta una nueva perspectiva sobre los riesgos ocultos de los fenómenos naturales y abre el debate sobre cómo los sistemas de salud y protección social deben adaptarse para enfrentar un futuro marcado por eventos climáticos cada vez más frecuentes y severos.



