El sistema financiero de la República Dominicana está experimentando un salto significativo en materia de inclusión financiera, gracias a la combinación de políticas públicas, digitalización y mayor bancarización.
Avances concretos en acceso y uso
Según el más reciente informe del Banco Mundial – Global Findex 2025 –, la población dominicana de 15 años o más con cuentas bancarias o de dinero móvil aumentó a 65 %, frente a apenas 51 % en 2021. Este crecimiento se acompaña de otro indicador clave: la bancarización – personas con al menos una cuenta formal – se ubica en torno al 63.3 %.
En paralelo, la Superintendencia de Bancos de la República Dominicana (SB) define «inclusión financiera» como un proceso que abarca cuatro dimensiones: acceso, uso, calidad y bienestar.
Factores que impulsan el crecimiento
El crecimiento ha sido impulsado por varios factores combinados:
- Digitalización de servicios financieros: plataformas de banca en línea, aplicaciones móviles y pagos electrónicos están en rápido crecimiento.
- Políticas de cuentas básicas: la SB y otros reguladores han creado productos simplificados como la “Cuenta Básica de Ahorros y Nómina” para facilitar la entrada al sistema formal.
- Colaboración público-privada: gremios como la Asociación de Bancos Múltiples de la República Dominicana (ABA) destacan que el trabajo conjunto entre bancos, reguladores y el Estado ha sido esencial para reducir la brecha financiera.
Beneficios e impacto económico
Un mayor nivel de bancarización e inclusión financiera no sólo amplía el acceso de los ciudadanos a servicios financieros formales, sino que también fortalece el tejido productivo y social del país. A nivel macro, favorece una mayor formalidad, diversificación del ahorro y crédito, y menores niveles de informalidad.
Desafíos persistentes
Aunque los avances son notables, aún persisten retos que requieren atención:
- Garantizar que el uso de productos financieros sea efectivo y no meramente accesible (uso versus solo apertura de cuentas).
- Mejorar la calidad de los servicios financieros, su adaptabilidad al entorno digital y la protección al usuario.
- Cerrar brechas de acceso en zonas rurales o comunidades vulnerables, donde la bancarización aún puede estar por debajo del promedio nacional.
- Asegurar que la digitalización no excluya a quienes tienen menor conectividad o competencias digitales.
Perspectiva hacia el 2030
Con la estrategia nacional de inclusión financiera como marco de referencia, la República Dominicana se sitúa en una ruta de crecimiento que podría permitir superar aún más los niveles actuales de bancarización y uso. El reto estará en traducir “tener una cuenta” en “beneficiarse plenamente de servicios financieros de calidad”.


