Una controversia sacude al sistema educativo dominicano luego de que se viralizara en las redes sociales un video musical de corte urbano presuntamente filmado dentro de una escuela. El audiovisual, titulado “Chupamela”, es interpretado por las artistas urbanas Darielis Cecilia Marchena Ozoria, conocida como Menor Queen, y Pamela Sandoval, alias Shupamela. El ministro de Educación, Luis Miguel De Camps, informó el 27 de septiembre de 2025 que ha ordenado una investigación para determinar si el videoclip, que contiene letras explícitas, se grabó efectivamente en un plantel público. “Estoy al tanto de un video que circula y que aparentemente fue grabado en una escuela. He instruido que se produzca una investigación para comprobar si fue así. En caso de comprobarse, puedo asegurar que habrá consecuencias”, publicó el funcionario en su cuenta de X
El tema musical fue lanzado el 12 de septiembre y contaba con más de 21 mil visualizaciones en YouTube al momento de la polémica.La influencer Shupamela publicó un detrás de cámara que revelaba que la grabación se realizó en una escuela dominicana.Esto desató críticas tanto por el contenido de la canción como por el lugar de filmación.Hasta la fecha, ninguna de las intérpretes ha ofrecido declaraciones. Las dos artistas habían ganado notoriedad previa: Menor Queen popularizó el tema “Chikilío” junto a Yailín La Más Viral, mientras que Shupamela se hizo famosa en 2020 por compartir su vida diaria y viajes junto al exponente urbano Papera.
La controversia puso en el centro del debate la responsabilidad de las autoridades educativas para proteger los espacios escolares. El ministerio señaló que, de confirmarse el uso no autorizado de una escuela, se aplicarán sanciones contra quienes permitieron el acceso y se revisarán los protocolos de seguridad para evitar que los centros sean utilizados para actividades ajenas a la educación. Diversas organizaciones de padres y profesores han respaldado la investigación y solicitaron que se refuerce la vigilancia durante horarios no lectivos. Por su parte, defensores de la música urbana recordaron que muchos artistas recurren a locaciones comunitarias para sus videos porque reflejan la realidad barrial, y pidieron no demonizar el género sino educar sobre su contenido y lugar de grabación.
El incidente también reabrió el debate sobre la regulación de la música urbana. Legisladores del oficialismo sostienen que se deben actualizar las normativas para limitar la difusión de canciones con letras explícitas en horarios de protección a menores. Otros sectores consideran que la censura no es la respuesta y abogan por campañas educativas que promuevan el consumo responsable de contenido. Mientras tanto, la canción “Chupamela” continúa circulando en las plataformas digitales y sumando reproducciones, en parte gracias a la polémica.
La investigación en curso deberá aclarar quién autorizó la entrada del equipo de producción al centro educativo y si hubo fallas en la supervisión. El Ministerio de Educación se comprometió a publicar un informe con las conclusiones y las medidas correctivas. Sea cual sea el resultado, el episodio ha servido para poner en evidencia la necesidad de reforzar la protección de los espacios escolares y la importancia de un diálogo social sobre los límites entre la libertad artística y la responsabilidad institucional.


