
París, Francia.– El baloncesto internacional está de luto tras el fallecimiento de Uliana Semenova, considerada una de las figuras más dominantes y revolucionarias en la historia del baloncesto femenino. La exjugadora letona murió el miércoles a los 79 años, según informó la Federación Letona de Baloncesto.
Semenova, cuya estatura oscilaba entre 2.08 y 2.11 metros (6-10 a 6-11 pies), marcó una era gracias a un físico imponente que redefinió el juego bajo el aro y la convirtió en una referencia mundial desde la década de los años 70.
Una carrera sin precedentes
Defendiendo los colores de la extinta Unión Soviética, Uliana Semenova construyó uno de los palmarés más impresionantes en la historia del baloncesto femenino. Fue bicampeona olímpica, al conquistar la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Montreal 1976 y Moscú 1980, torneos en los que su dominio fue determinante.
A nivel mundial, la pívot también se proclamó campeona del mundo en tres ocasiones, además de levantar diez campeonatos de Europa, consolidándose como una pieza prácticamente imbatible en las competiciones internacionales.
Dominio físico y legado histórico
La influencia de Semenova iba más allá de los títulos. Su presencia en la cancha obligó a modificar esquemas defensivos y cambió la forma de concebir el juego interior en el baloncesto femenino. Durante años, fue considerada una jugadora imposible de detener, combinando su altura con fortaleza y disciplina táctica.
Su impacto fue tan profundo que se convirtió en una de las primeras grandes superestrellas del básquet femenino, abriendo camino para generaciones posteriores en un deporte que, en ese momento, comenzaba a ganar visibilidad global.
Reconocimientos eternos
En reconocimiento a su extraordinaria trayectoria, Uliana Semenova fue exaltada al Salón de la Fama del Baloncesto en 1993 y, más adelante, al Salón de la Fama de la FIBA en 2007, honores reservados solo para las figuras más influyentes del deporte.
Un adiós a una leyenda
La noticia de su fallecimiento ha generado múltiples reacciones en el mundo deportivo, donde es recordada no solo por sus logros, sino por haber sido un símbolo del crecimiento y la profesionalización del baloncesto femenino a nivel internacional.
Uliana Semenova deja un legado imborrable, inscrito en la historia olímpica y mundial del baloncesto, como una atleta que transformó el juego y elevó el estándar de excelencia en su disciplina.



