Hacia un “Ministerio de Salud y Bienestar”: Una Modernización de Fondo

0
11

En los sistemas sanitarios contemporáneos, el nombre de una institución no es un simple rótulo: comunica prioridades, orienta políticas y moldea expectativas ciudadanas. Por eso, la idea de evolucionar desde la noción tradicional de “salud pública” hacia una identidad institucional más amplia, “salud y bienestar”, apunta a un cambio coherente con los desafíos actuales: enfermedades crónicas, salud mental, determinantes sociales, envejecimiento poblacional y estilos de vida.

En República Dominicana, el Ministerio de Salud (MISPAS) es formalmente el órgano rector del sector (es decir, el que conduce, regula, articula y supervisa el sistema). Esa función de rectoría ya está explicitada como objetivo estratégico en su propia descripción institucional.

Por qué “Salud y Bienestar” es más que un cambio cosmético

Amplía el foco: “salud pública” suele asociarse (en el imaginario social) a vigilancia epidemiológica, campañas y control sanitario. “bienestar” incorpora con más claridad:

prevención y promoción de hábitos saludables,

salud mental y bienestar psicosocial,

calidad de vida,

Entornos saludables (trabajo, escuela, comunidad).

Refuerza la rectoría sobre lo público y lo privado: cuando se habla de un rector “de la salud pública y privada”, el mensaje es: un sistema, múltiples prestadores, una conducción sanitaria nacional. Esto es especialmente útil en países donde la prestación está fragmentada entre redes públicas, aseguramiento y oferta privada.

Alinea la identidad con políticas de bienestar: por ejemplo, el ministro Víctor Atallah ha insistido en la necesidad de convertir la institución en un “modelo de salud y bienestar” (en el marco del bienestar laboral y de los hábitos saludables), lo cual evidencia un marco conceptual compatible con una denominación institucional más moderna.

Qué hacen otros países: “Health & Wellness / Health & Welfare”

Varios estados ya adoptaron denominaciones que integran explícitamente el bienestar o el bienestar social. No es una moda: suele reflejar una visión más integral de la salud.

1) “Ministry of Health and Wellness” (Salud y Bienestar)

Jamaica opera oficialmente como el Ministry of Health and Wellness y articula iniciativas nacionales de bienestar, actividad física y prevención.

Botswana también usa Ministry of Health & Wellness, subrayando el bienestar físico, mental y social en su misión pública.

Mauricio (Mauritius) define su responsabilidad como garantizar servicios de salud de calidad y promover estilos de vida saludables a través de su Ministry of Health and Wellness.

Belice (Belize) se organiza como el Ministry of Health & Wellness en las comunicaciones oficiales del gobierno.

Lectura clave: en estos casos, “wellness/bienestar” funciona como un paraguas que integra la prevención, la promoción, la salud mental, los estilos de vida y el trabajo intersectorial.

2) “Ministry of Health and Welfare” (Salud y Bienestar Social / Asistencia)

Taiwán opera como el Ministerio de Salud y Bienestar, integrando la salud con componentes de bienestar y servicios sociales.

Corea del Sur utiliza el Ministry of Health and Welfare, con una arquitectura en la que la salud y la protección social conviven institucionalmente.

Lectura clave: “welfare” suele implicar integración con la política social, aseguramiento o servicios a poblaciones vulnerables.

3) “Salud Pública y Bienestar Social”

Paraguay tiene el Ministerio de Salud Pública y Bienestar Social, una fórmula híbrida que preserva la “salud pública” e incorpora explícitamente el bienestar social.

Una propuesta plausible para República Dominicana

Según reseñas históricas, la República Dominicana ha operado con la denominación “Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social” desde 2010. Cambiar a “Ministerio de Salud y Bienestar” (o una variante dominicana equivalente) podría:

actualizar el contrato comunicacional con la ciudadanía (salud = servicios + prevención; bienestar = calidad de vida);

elevar salud mental y determinantes sociales como ejes visibles de Estado;

ordenar el discurso de rectoría para alinear prestadores públicos y privados bajo estándares comunes;

Mejorar la coherencia con los planes institucionales y las campañas que ya usan el lenguaje de “salud y bienestar”.

Recomendación de “formato de Estado” (nomenclatura sugerida)

Si lo que se busca es un nombre breve, moderno y con sentido de país, tres opciones típicas (usadas comparativamente) serían:

Ministerio de Salud y Bienestar (enfoque integral y contemporáneo)

Ministerio de Salud y Bienestar Social (si se quiere remarcar el componente de protección social, al estilo Paraguay)

Ministerio de Salud y Bienestar (MINSABI) como marca institucional (si se pretende un posicionamiento comunicacional consistente).

Renombrar a “Salud y Bienestar” no sustituye reformas estructurales, pero sí declara una filosofía pública: pasar de atender enfermedad a producir salud (prevención, promoción, salud mental, calidad de vida) y ejercer una rectoría efectiva sobre todo el ecosistema sanitario. Esa es, en esencia, la lógica que ya reflejan los ministerios homólogos en Jamaica, Botsuana, Mauricio, Belice, Taiwán, Corea del Sur y Paraguay.