Dirigido a los militantes del Partido Revolucionario Moderno (PRM)
RAMÓN VALDEZ ( Chango )
He sido reiterativo en señalar que los partidos cuando están en el gobierno no deben fraccionar sus estructuras internas. La experiencia política lo ha demostrado: cuando se realizan convenciones generalizadas en medio de conflictos internos, lo que se genera son fricciones, enemistades y desencanto entre los compañeros, especialmente en territorios complejos como Nueva York.
El partido sabe que esas situaciones pueden debilitar la organización. Por eso, en muchos casos se ha optado por mantener las mismas direcciones hasta que existan mejores condiciones, evitando enfrentamientos internos que terminen debilitando al partido.
Sin embargo, también conocemos las viejas estrategias políticas. Algunos dirigentes llaman a convención no para fortalecer el partido, sino para garantizar su permanencia en los cargos. Ese “tigueraje” político no es nuevo; muchos lo conocemos desde los tiempos del Partido Revolucionario Dominicano (PRD).
Hoy vemos cómo altos dirigentes de la seccional del PRM en Nueva York quieren una convención, cuando lo que realmente necesita el partido es unidad y consenso.
Quien les escribe, Ramón Valdez (Chango), fundador del PRM y miembro de la corriente que nosotros mismos llamamos “Los Pendejos” en Nueva York, quiero dejar algo claro: no aspiro a ningún cargo dentro del partido. Mi único interés es que el PRM se mantenga en el poder, porque como siempre digo:
“Es mejor estar arriba con presión que abajo con depresión.”
Por eso considero que debemos presentar al partido una plancha consensuada, donde participen todos los sectores del PRM en Nueva York, incluyendo esta corriente a la que pertenecemos. Muchos altos dirigentes han tenido grandes oportunidades, pero a nosotros, los llamados “pendejos”, no nos ha ido tan bien, a pesar del sacrificio que hicimos por el triunfo del partido.
Siempre recuerdo una anécdota que refleja ese sacrificio. En una ocasión, siendo delegado del partido en una mesa electoral, tuve que orinarme en los pantalones para no abandonar la mesa e ir al baño, porque temía que en ese momento pudieran robarse los votos. Más tarde, el médico me explicó que, por mi edad, no debía retener la orina durante tanto tiempo. Pero aun así digo con orgullo que si tuviera que hacerlo otra vez por el bien del partido, lo haría nuevamente, para que el PRM continúe en el poder.
El presidente Luis Abinader está haciendo grandes esfuerzos para que el partido repita en el gobierno. Debemos ayudarlo, evitando conflictos innecesarios dentro de nuestras estructuras.
Por eso hago un llamado responsable a la militancia del PRM en Nueva York: busquemos la unidad, construyamos una plancha por consenso, y evitemos una convención que pueda dividirnos.
HE DICHO !





