Mujeres independientes y la TRAMPA de “No necesitan a nadie”

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Históricamente se ha celebrado la independencia femenina. Mujeres que estudian, trabajan, deciden, sostienen, avanzan y se desarrollan en diversas Profesiones u oficios. Sin embargo, en ese reconocimiento legítimo se ha deslizado un mensaje peligroso: la idea de que una mujer fuerte no necesita de Nadie.

El problema no es la independencia. El problema es la Narrativa que se vuelve una trampa.

Ser independiente no significa ser autosuficiente emocionalmente hasta la soledad, ni mucho menos renunciar al deseo de compartir, acompañarse o construir en conjunto una historia en pareja. La narrativa de “yo puedo sola” ha sido tan aplaudida que, en ocasiones, se ha convertido en una armadura que no protege, sino que hace daño.

Muchas mujeres han aprendido a no pedir, a no esperar, a no necesitar. No porque no quieran, sino porque la vida la desilusiono les enseñó que ser dependientes era peligroso. Así, la independencia dejó de ser una elección y pasó a ser un mecanismo de defensa.

Nuestra sociedad celebra a la mujer que resuelve todo, pero cuestiona a la que expresa agotamiento. Aplaude a la que no reclama, pero molesta a la que pide reciprocidad. Se romantiza la fortaleza silenciosa, mientras se invalida la vulnerabilidad consciente.

Decir No necesito a nadie suena Determinante, pero suele esconder una verdad más honesta: no quiero volver a sentirme decepcionada. Y eso no es fortaleza, es blindaje emocional.

La verdadera autonomía no excluye el vínculo, lo elige con criterio. Una mujer independiente no busca que la salven, pero sí desea caminar acompañada. No espera que otro cargue con su vida, pero tampoco se niega el derecho a compartirla.

Necesitar no es vulnerabilidad. Es naturaleza humana. Todos necesitamos afecto, apoyo, escucha y presencia. Lo sano no es negar esa necesidad, sino elegir a quién permitimos estar.

Quizás el verdadero acto de madurez no sea demostrar que podemos solas, sino atrevernos a decir: Puedo sola, pero no quiero sola. Porque la fortaleza real no está en la autosuficiencia, sino en la capacidad de vincularse sin perdernos en nuestro propósito de vida.

Lic.Estefany Suero ,IBM Autor