
Las autoridades de Estados Unidos lanzaron hoy en Nueva Orleans una operación migratoria de gran envergadura bajo el nombre Operation Catahoula Crunch, en el marco de la ofensiva anunciada por el gobierno federal contra la migración indocumentada.
El objetivo declarado por el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) es arrestar hasta 5,000 inmigrantes indocumentados, priorizando a quienes tengan antecedentes penales, incluidos delitos graves como allanamiento de morada, robo a mano armada y agresiones.
Con este operativo, Nueva Orleans se une a una lista de ciudades en las que ya se habían puesto en marcha medidas similares en los últimos meses.
Temor, movilización comunitaria y efectos colaterales
La ofensiva ha generado temor entre la población migrante de la ciudad. Algunos inmigrantes relatan que llevan “semanas encerrados” o evitando salir de sus casas por miedo a ser detenidos.
Organizaciones de apoyo y derechos humanos ya alertan sobre posibles abusos, detenciones de personas sin antecedentes y consecuencias negativas para comunidades vulnerables.
Negocios latinos, que en muchos casos dependen de trabajadores inmigrantes, también han anunciado cierres temporales por temor a que empleados o clientes sean detenidos.
Tensiones legales y críticas a la operación
El plan, que cuenta con el respaldo del gobernador del estado, ha sido duramente criticado por defensores de derechos civiles. Señalan que algunas redadas podrían violar garantías fundamentales, al detener personas sin cargos firmes y generar miedo en comunidades enteras.
Además, existe preocupación por el impacto económico en la ciudad: sectores como servicios, turismo y comercio podrían resentir la salida o el retraimiento de trabajadores o clientes inmigrantes.



