Washington, Estados Unidos.
La administración del presidente Donald Trump se prepara para endurecer de forma significativa su política migratoria con un plan que busca multiplicar los procesos de desnaturalización de ciudadanos estadounidenses naturalizados, una medida que ya genera alarma entre defensores de los derechos civiles y organizaciones migratorias.
De acuerdo con una investigación publicada por The New York Times, las nuevas directrices internas de los Servicios de Ciudadanía e Inmigración de Estados Unidos (USCIS) ordenan a sus oficinas regionales remitir entre 100 y 200 casos mensuales al Departamento de Justicia durante el año fiscal 2026. Esta cifra representa un aumento sin precedentes si se compara con el promedio histórico, que rondaba apenas una decena de casos por año (EFE).
¿Qué es la desnaturalización?
La desnaturalización es un proceso legal mediante el cual el Gobierno estadounidense puede revocar la ciudadanía a una persona que la obtuvo tras el proceso de naturalización, cuando se demuestra que existió fraude, falsedad u ocultamiento de información relevante durante la solicitud.
Aunque esta herramienta ha existido por décadas y se ha aplicado en casos excepcionales —como crímenes graves o amenazas a la seguridad nacional—, expertos advierten que el nuevo enfoque podría ampliar su uso a situaciones mucho más comunes, incrementando la vulnerabilidad legal de millones de inmigrantes naturalizados.
Preocupación entre defensores de derechos civiles
Organizaciones proinmigrantes y abogados especializados en derechos civiles han expresado profunda preocupación por el impacto de esta política. Alertan que el aumento masivo de casos podría generar persecución selectiva, inseguridad jurídica y un clima de miedo entre comunidades migrantes, incluso entre quienes llevan décadas viviendo legalmente en Estados Unidos.
“Estamos ante un intento de convertir la ciudadanía en un estatus condicional”, advirtieron representantes de organizaciones civiles, señalando que la medida podría afectar desproporcionadamente a comunidades latinas, asiáticas y africanas (EFE).
Línea dura en política migratoria
El plan de desnaturalización se enmarca dentro de una estrategia más amplia de la Casa Blanca para endurecer el control migratorio, reforzar las deportaciones y revisar beneficios otorgados a inmigrantes en años anteriores. Desde su retorno al poder, Trump ha reiterado su promesa de aplicar una política migratoria de “mano dura”, argumentando que busca proteger la integridad del sistema de inmigración estadounidense.
Sin embargo, analistas señalan que esta iniciativa podría enfrentar desafíos legales, ya que la ciudadanía estadounidense ha sido históricamente considerada un derecho robusto y difícil de revocar sin pruebas contundentes.
Impacto regional y atención en RD
La medida es seguida con atención en países como la República Dominicana, que cuenta con una amplia diáspora en Estados Unidos, muchos de ellos ciudadanos naturalizados. Expertos recomiendan a los inmigrantes mantener su documentación en regla y buscar asesoría legal ante cualquier notificación oficial.
Mientras tanto, el debate sobre los límites del poder del Estado para retirar la ciudadanía promete escalar tanto en tribunales como en el Congreso estadounidense.



