“Chiquita, siempre te voy a querer”: un conversatorio que tocó el alma

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SANTO DOMINGO.— En un ambiente cargado de sensibilidad, empatía y conexión humana, la autora Arelis Domínguez sostuvo un emotivo conversatorio sobre su obra “Chiquita, siempre te voy a querer”, una historia que trasciende la literatura infantil para convertirse en un espejo de los vínculos afectivos y las heridas emocionales que marcan la vida.

El encuentro reunió a lectores, familias y amantes de la literatura en un espacio donde no solo se habló del libro, sino también del poder de las palabras para sanar. Con una narrativa cercana y profundamente humana, Domínguez compartió el origen de su obra, explicando que nace desde la necesidad de dar voz a emociones que muchas veces se callan: el amor incondicional, la pérdida, la ausencia y la resiliencia.

Durante el conversatorio, la autora conectó con el público desde la honestidad. No se trató de una simple presentación literaria, sino de un diálogo abierto sobre la importancia de validar los sentimientos, especialmente en los niños, quienes muchas veces no cuentan con las herramientas emocionales para expresar lo que sienten.

Uno de los momentos más impactantes fue cuando se abordó el mensaje central del libro: el amor que permanece incluso en medio de la distancia o el dolor. Esta idea resonó profundamente entre los asistentes, generando reflexiones sobre la crianza consciente, el acompañamiento emocional y el legado afectivo que dejamos en quienes amamos.

Más allá de las páginas, “Chiquita, siempre te voy a querer” se posiciona como una herramienta para el crecimiento emocional, recordando que las palabras pueden convertirse en refugio, en guía y en puente para reconstruir relaciones.

El evento cerró con un mensaje claro: en una sociedad que avanza con rapidez, detenerse a escuchar, a sentir y a expresar amor sigue siendo un acto revolucionario.

Desde el escritorio de la editora,
Annie Fernández Selman