Por la Redacción de Voces del Oeste
Santo Domingo, RD. Un caso que ha generado una profunda indignación en la opinión pública volvió a ocupar la atención nacional tras conocerse que Donni Mayobanex Santana Cuevas, condenado a 20 años de prisión por la violación sexual de su hijastra de 11 años, permanece en libertad pese a que aún le resta una parte importante de la condena por cumplir.
De acuerdo con la información que ha trascendido públicamente, Santana Cuevas fue condenado en noviembre de 2019 por el Segundo Tribunal Colegiado del Distrito Nacional. La sentencia fue posteriormente confirmada por la Suprema Corte de Justicia en 2022, agotando así las principales vías ordinarias de impugnación.
Sin embargo, el caso volvió a ser noticia luego de que se informara que el condenado obtuvo un permiso laboral que le permitió salir del Centro de Corrección y Rehabilitación 15 de Azua, situación que ha provocado fuertes cuestionamientos sobre la forma en que se aplican los beneficios penitenciarios en casos de delitos de violencia sexual contra menores.
Un caso que genera preocupación
La permanencia en libertad del condenado ha despertado interrogantes entre ciudadanos, juristas y organizaciones defensoras de los derechos de la niñez, quienes consideran que delitos de esta naturaleza requieren una ejecución estricta de las sentencias para garantizar justicia a las víctimas y fortalecer la confianza en el sistema judicial.
Asimismo, el caso ha estado rodeado de múltiples aplazamientos y controversias jurídicas, alimentando el debate sobre la transparencia de los procedimientos y el alcance de los permisos otorgados a personas condenadas por delitos graves.
Más allá del caso individual
Especialistas coinciden en que esta situación trasciende a una sola persona y pone sobre la mesa una discusión más amplia sobre el sistema penitenciario dominicano.
Entre las principales preguntas que hoy se plantean están:
- ¿Cuáles son los criterios para conceder permisos laborales a personas condenadas por delitos sexuales?
- ¿Qué mecanismos existen para supervisar el cumplimiento de esas medidas?
- ¿Debe restringirse este tipo de beneficios cuando las víctimas son niños, niñas o adolescentes?
- ¿Cómo garantizar que las decisiones penitenciarias no afecten la confianza de la ciudadanía en la justicia?
Protección a las víctimas
Organizaciones dedicadas a la protección de la infancia han insistido en que, además del cumplimiento efectivo de las condenas, resulta indispensable fortalecer el acompañamiento psicológico, jurídico y social de las víctimas de abuso sexual, así como reforzar las políticas públicas de prevención y denuncia.
Mientras continúan las discusiones jurídicas en torno al caso, la situación ha reavivado el reclamo de amplios sectores para que los delitos cometidos contra menores reciban un tratamiento especialmente riguroso durante todas las etapas del proceso penal, incluyendo la ejecución de la pena.




