CRD propone reorganizar República Dominicana en cinco grandes mancomunidades regionales

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Santo Domingo.— El Consejo Regional de Desarrollo (CRD) propuso reorganizar las actuales diez Regiones Únicas de Planificación de la República Dominicana en cinco grandes mancomunidades regionales, como parte de una iniciativa que busca disminuir las desigualdades territoriales, fortalecer la descentralización y promover un desarrollo económico y social más equilibrado entre las diferentes zonas del país.

La propuesta parte de una realidad que durante décadas ha acompañado el crecimiento dominicano: el desarrollo nacional no ha avanzado al mismo ritmo en todos los territorios. Mientras determinadas provincias y grandes centros urbanos concentran inversiones, empleos, servicios especializados e infraestructura, otras comunidades continúan enfrentando importantes limitaciones para generar oportunidades y retener a su población.

El planteamiento del CRD busca que distintas demarcaciones puedan integrarse bajo esquemas regionales de cooperación, compartiendo capacidades, proyectos y recursos para enfrentar necesidades comunes. No se trataría de eliminar provincias ni municipios, sino de establecer estructuras de coordinación territorial capaces de ejecutar iniciativas de mayor alcance que difícilmente podrían desarrollar individualmente los gobiernos locales.

La propuesta se sustenta en el mecanismo de mancomunidad contemplado en la Ley 176-07 del Distrito Nacional y los Municipios, que permite la asociación entre ayuntamientos para la ejecución conjunta de obras y la prestación de determinados servicios. El CRD plantea ampliar esa lógica de cooperación para convertirla en una herramienta más efectiva de planificación regional.

Uno de los principales argumentos detrás de la iniciativa es que muchas problemáticas superan las fronteras administrativas de un municipio. El manejo de residuos sólidos, el ordenamiento territorial, la protección de cuencas hidrográficas, el transporte, las infraestructuras viales, el turismo y determinados servicios públicos requieren, en numerosos casos, respuestas coordinadas entre varias demarcaciones.

La creación de cinco grandes mancomunidades permitiría, según el planteamiento, desarrollar proyectos estratégicos tomando en consideración las características productivas, geográficas y sociales de cada territorio. Esto podría facilitar una planificación más integrada y una distribución de inversiones públicas orientada a reducir las históricas diferencias entre las regiones.

El CRD vincula además la iniciativa con los objetivos establecidos en la Estrategia Nacional de Desarrollo 2030, especialmente aquellos relacionados con la descentralización, el fortalecimiento institucional de los territorios, la cohesión social y el desarrollo sostenible.

El planteamiento abre, sin embargo, una discusión que deberá trascender la simple reorganización de un mapa. Dividir administrativamente el territorio de una manera diferente no garantiza por sí solo una distribución más justa del desarrollo. Para que un modelo de esta naturaleza tenga resultados tendría que estar acompañado de recursos, competencias claramente definidas, mecanismos de fiscalización y una verdadera capacidad de decisión desde los territorios.

También será fundamental establecer cómo funcionarían estas mancomunidades, cuáles serían sus atribuciones, cómo se financiarían, qué relación tendrían con los ayuntamientos, gobernaciones y organismos del Gobierno central y, sobre todo, qué mecanismos impedirían que se conviertan en nuevas estructuras burocráticas sin capacidad real de transformar las comunidades.

La propuesta del Consejo Regional de Desarrollo coloca nuevamente sobre la mesa un debate necesario para República Dominicana: hasta qué punto el crecimiento económico que exhibe el país se está traduciendo en oportunidades similares para quienes viven fuera de los principales polos urbanos y productivos.

Porque el desafío de la descentralización no consiste únicamente en reorganizar regiones. El verdadero objetivo debe ser lograr que el lugar donde nace o vive un dominicano no determine las oportunidades que tendrá para estudiar, trabajar, emprender, recibir servicios públicos de calidad y construir su futuro.

Si la propuesta logra avanzar hacia una discusión nacional, el debate tendrá que concentrarse precisamente en eso: cómo convertir el crecimiento de República Dominicana en desarrollo para todos sus territorios y no solamente para aquellos que históricamente han concentrado las mayores oportunidades.