Santo Domingo.— Edesur Dominicana alertó sobre el incremento de manipulaciones ilegales de medidores eléctricos en distintas zonas metropolitanas, una práctica mediante la cual algunos usuarios intentan alterar o impedir el registro real de su consumo y que, según la empresa distribuidora, puede terminar provocando interrupciones que afectan a comunidades completas.
La compañía explicó que estas intervenciones suelen producirse mediante la violación de los paneles donde se encuentran instalados los medidores y la realización de conexiones directas no autorizadas, especialmente durante horas de la noche. El objetivo sería evitar que los equipos registren correctamente la energía utilizada y, por tanto, reducir de manera fraudulenta el monto que posteriormente aparece facturado.
El problema, sin embargo, no termina en quien manipula el medidor. Edesur advirtió que estas conexiones pueden alterar el funcionamiento normal de las redes y provocar la activación automática de los mecanismos de protección del sistema eléctrico. Cuando esto ocurre, el circuito puede quedar fuera de servicio como medida preventiva, afectando incluso a usuarios que mantienen sus instalaciones y contratos en condiciones regulares.
Esta situación provoca además una realidad contradictoria: comunidades pueden experimentar interrupciones y atribuirlas inmediatamente a una avería de la distribuidora, cuando el origen del problema podría encontrarse en una intervención irregular realizada sobre la red.
Edesur reconoció que también pueden producirse averías técnicas genuinas en los circuitos y aseguró que estas son atendidas conforme a los protocolos establecidos. No obstante, indicó que determinadas interrupciones registradas principalmente durante la noche están relacionadas con prácticas de manipulación y conexiones ilegales.
La distribuidora explicó que los sistemas automáticos de protección están diseñados para reaccionar frente a cualquier condición anormal de la red. Estos mecanismos no pueden determinar en ese momento si el problema se originó por una falla técnica o por una intervención fraudulenta; simplemente actúan para proteger la infraestructura y disminuir riesgos mayores.
La manipulación de instalaciones eléctricas representa, además, un serio peligro para la seguridad de las personas. Intervenir equipos energizados sin autorización ni conocimientos técnicos puede ocasionar descargas eléctricas, incendios, daños en viviendas, afectaciones a electrodomésticos e incluso consecuencias fatales.
El fenómeno también vuelve a colocar sobre la mesa uno de los principales desafíos históricos del sistema eléctrico dominicano: las pérdidas asociadas al fraude y las conexiones irregulares. Cuando parte de la energía distribuida es consumida sin ser correctamente registrada o facturada, las consecuencias terminan repercutiendo sobre la sostenibilidad financiera y operativa de todo el sistema.
La advertencia de Edesur plantea por ello una responsabilidad compartida. La empresa debe garantizar calidad, estabilidad y capacidad de respuesta frente a las averías, pero los usuarios también tienen la obligación de respetar las instalaciones y evitar prácticas que comprometan el suministro de comunidades enteras.
Alterar un medidor puede parecer para algunos una forma de pagar menos electricidad, pero sus consecuencias pueden terminar dejando sin energía a muchos que sí cumplen correctamente con sus obligaciones. Combatir el fraude eléctrico no es únicamente un asunto económico: también es una cuestión de seguridad, convivencia y responsabilidad colectiva.




