Ito Bisonó ante un nuevo reto: de la economía y la vivienda a representar la voz dominicana ante el mundo

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Santo Domingo.— Víctor “Ito” Bisonó Haza inicia una nueva y particularmente exigente etapa dentro del gobierno del presidente Luis Abinader. Su designación como ministro de Relaciones Exteriores de la República Dominicana, mediante el Decreto 554-26, lo coloca ahora al frente de la diplomacia dominicana y convierte su trayectoria dentro de esta administración en una de las más diversas del actual gabinete.

Bisonó llega a la Cancillería después de haber pasado por dos ministerios de enorme peso en la gestión gubernamental. Desde agosto de 2020 estuvo al frente del Ministerio de Industria, Comercio y Mipymes (MICM), posición que ocupó durante más de cinco años y desde la cual tuvo contacto directo con sectores empresariales, industriales, comerciales, zonas francas, inversión y políticas de competitividad.

En enero de 2026, el presidente Abinader decidió moverlo hacia el Ministerio de Vivienda, Hábitat y Edificaciones (Mivhed). El cambio significó pasar de una cartera esencialmente económica y productiva a otra directamente relacionada con infraestructura, construcción, vivienda y ejecución de proyectos públicos. Apenas siete meses después, vuelve a recibir una nueva responsabilidad, esta vez en un escenario completamente diferente: las relaciones internacionales.

La Cancillería representa probablemente el mayor desafío institucional que Bisonó ha asumido dentro de este Gobierno. Ya no se trata únicamente de administrar políticas sectoriales o ejecutar proyectos nacionales. Como canciller tendrá que convertirse en uno de los principales representantes políticos de República Dominicana ante el mundo y conducir las relaciones diplomáticas del país en un escenario internacional particularmente complejo.

El nuevo cargo también llega en un momento en que la política exterior dominicana tiene asuntos sensibles sobre la mesa. La crisis haitiana continúa teniendo implicaciones directas para la seguridad y la diplomacia del país; las relaciones con Estados Unidos siguen siendo estratégicas por razones económicas, migratorias y comerciales; y República Dominicana procura ampliar su presencia internacional mientras fortalece vínculos con América Latina, el Caribe, Europa y otros mercados.

Bisonó tendrá además la responsabilidad de continuar posicionando al país dentro de los organismos multilaterales, defender los intereses nacionales y procurar que la diplomacia también funcione como una herramienta para atraer inversiones, fortalecer el comercio y abrir oportunidades para los sectores productivos dominicanos.

Precisamente ahí su experiencia anterior podría convertirse en uno de sus principales activos. Haber dirigido durante años Industria y Comercio significa que llega al Ministerio de Relaciones Exteriores con conocimiento directo del sector privado, las inversiones, las exportaciones y las necesidades de competitividad del país. En una diplomacia moderna, donde las relaciones internacionales están cada vez más vinculadas con los negocios, la inversión y el acceso a mercados, esa experiencia puede tener un peso importante.

Su paso por Vivienda, aunque considerablemente más breve, agregó otra dimensión a su trayectoria ejecutiva dentro del Gobierno. Allí tuvo que desenvolverse en una cartera vinculada directamente con obras, planificación, construcción y necesidades sociales. Ahora deberá trasladar esa capacidad de gestión hacia una institución donde los resultados muchas veces no se miden únicamente en obras visibles, sino en acuerdos, negociaciones, relaciones estratégicas y capacidad de representar posiciones nacionales.

Antes de incorporarse al Poder Ejecutivo, Bisonó había construido una extensa carrera legislativa. Fue diputado del Distrito Nacional durante cuatro períodos, entre 2002 y 2020, acumulando experiencia en negociación política, elaboración de leyes y construcción de consensos. Esa trayectoria parlamentaria, sumada a su experiencia ministerial, explica en parte la confianza que nuevamente deposita en él el presidente Abinader.

Su recorrido dentro de esta administración resulta particularmente significativo: Industria y Comercio, Vivienda y ahora Relaciones Exteriores. Tres ministerios con naturalezas muy diferentes que demandan capacidades distintas y que muestran cómo Bisonó ha ido ocupando espacios estratégicos dentro del gabinete presidencial.

Pero llegar a la Cancillería cambia considerablemente la dimensión del reto. Un ministro puede defender una política pública dentro del territorio nacional; un canciller debe defender los intereses de todo el país fuera de sus fronteras. Cada declaración, negociación y posición internacional puede tener repercusiones políticas, económicas y diplomáticas.

También recibe una institución que durante los últimos años estuvo encabezada por Roberto Álvarez, por lo que deberá imprimir gradualmente su propio estilo sin provocar rupturas innecesarias en aquellos aspectos de la política exterior que constituyen posiciones permanentes del Estado dominicano.

La designación de Ito Bisonó puede interpretarse, además, como una apuesta del presidente Abinader por colocar en Relaciones Exteriores a un funcionario con perfil político, experiencia económica y conocimiento del funcionamiento interno del Gobierno. Su misión será demostrar que esas fortalezas pueden traducirse en capacidad diplomática.

Después de más de cinco años administrando políticas para la industria, el comercio y las mipymes, y de un breve pero importante tránsito por Vivienda, Bisonó cambia nuevamente de escritorio. Esta vez, sin embargo, el escenario será mucho más amplio.

Ito Bisonó ya no tendrá solamente que gestionar una institución: tendrá que representar a República Dominicana.

Y posiblemente ahí esté la verdadera dimensión de su nuevo reto: lograr que la experiencia acumulada durante décadas de vida política y servicio público se convierta ahora en una diplomacia capaz de defender con firmeza los intereses dominicanos, construir relaciones y proyectar al país con equilibrio, credibilidad y visión de futuro.