Pantoja crece, pero la salud pública parece haberse quedado atrás

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Por Voces del Oeste

Pantoja, Santo Domingo Oeste. Mientras el Gobierno exhibe cifras sobre crecimiento económico, construcción de viviendas e inversión en infraestructura, miles de familias de Pantoja continúan enfrentando una realidad que poco aparece en los discursos oficiales: la insuficiencia de servicios de salud para una población que no deja de aumentar.

En los últimos años, el distrito municipal ha experimentado un notable crecimiento urbano. Nuevos residenciales, comercios y desarrollos inmobiliarios han transformado la comunidad, pero ese crecimiento no ha estado acompañado de una expansión proporcional de la infraestructura sanitaria.

La pregunta es inevitable: ¿de qué sirve construir más viviendas si no se construyen los servicios esenciales que garanticen calidad de vida?

Para recibir atención especializada, una emergencia o incluso algunos estudios médicos, muchos residentes deben trasladarse hacia otros municipios o al Distrito Nacional, recorriendo largas distancias y enfrentando el congestionado tránsito de Santo Domingo Oeste.

La situación resulta aún más preocupante cuando se trata de niños, adultos mayores, mujeres embarazadas o pacientes con enfermedades crónicas, quienes necesitan servicios cercanos y oportunos.

Mientras tanto, desde el Gobierno se continúa hablando de transformación y desarrollo. Sin embargo, en comunidades como Pantoja, muchos ciudadanos sienten que ese desarrollo no ha llegado con la misma intensidad al sector salud.

La atención primaria necesita fortalecerse, los centros existentes requieren mayores recursos y la comunidad demanda una planificación que vaya más allá de la inauguración de obras visibles. La salud pública no puede seguir llegando años después del crecimiento poblacional.

No se trata únicamente de construir hospitales. Se trata de garantizar médicos suficientes, medicamentos, equipos, ambulancias, laboratorios y servicios especializados que respondan a la realidad de una comunidad que hoy alberga a decenas de miles de habitantes.

El Gobierno tiene la responsabilidad de anticiparse al crecimiento de las ciudades y no reaccionar únicamente cuando las deficiencias se convierten en crisis.

Pantoja no pide privilegios. Pide planificación. Pide inversión. Pide que el derecho a la salud tenga el mismo ritmo de crecimiento que han tenido los proyectos habitacionales.

Porque una comunidad no puede llamarse desarrollada cuando sus habitantes aún tienen que salir de ella para recibir la atención médica que necesitan. La verdadera obra de un gobierno no solo se mide por el concreto que inaugura, sino por la tranquilidad que ofrece a sus ciudadanos cuando su salud está en riesgo.