Pedro Brand | La Cuaba marchó para defender su territorio: cuando una comunidad convierte la preocupación en resistencia

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Residentes expresaron preocupación por los posibles impactos ambientales de un proyecto de valorización de residuos en El Aguacate.

Vestidos de blanco, con pancartas y consignas que reflejaban preocupación por el futuro de su comunidad, decenas de residentes de La Cuaba, en Pedro Brand, salieron ayer a las calles para expresar su rechazo al proyecto de instalación de una planta de reciclaje y valorización de residuos sólidos en el paraje El Aguacate. Lo que para algunos representa desarrollo económico, para otros significa una amenaza ambiental y social.

La manifestación, organizada por el movimiento “No Vertedero en La Cuaba”, reunió comunitarios, líderes locales y representantes sociales que aseguran defender uno de los mayores activos de la zona: sus recursos naturales, fuentes acuíferas y potencial ecoturístico.

Las preocupaciones de los residentes se concentran en posibles impactos sobre el medio ambiente, contaminación de fuentes de agua y afectación al desarrollo turístico que durante años ha caracterizado a La Cuaba como espacio para actividades ecológicas y recreativas.

Sin embargo, el debate también muestra otra realidad. Los sectores que respaldan el proyecto sostienen que no se trata de un vertedero tradicional, sino de una instalación moderna vinculada al manejo y valorización de residuos, con potencial para generar empleos e inversión económica para la comunidad.

La jornada estuvo marcada por momentos de tensión. Reportes indican que agentes policiales intervinieron para evitar enfrentamientos entre grupos con posiciones opuestas sobre el proyecto, utilizando gases lacrimógenos para dispersar manifestantes en determinados puntos.

Más allá del conflicto puntual, la situación plantea una pregunta mayor:

¿Cómo equilibrar desarrollo económico, gestión de residuos y protección ambiental sin fracturar comunidades?

República Dominicana enfrenta desafíos crecientes relacionados con disposición final de residuos sólidos. Sin embargo, cualquier solución sostenible requiere transparencia, estudios técnicos confiables, participación ciudadana y diálogo entre autoridades, empresas y comunidades.

Porque cuando una población sale a marchar, no siempre está rechazando el progreso.

A veces está exigiendo participar en la definición de su futuro.

La Cuaba habló ayer con una sola petición: ser escuchada. El desafío ahora corresponde a quienes deben convertir el conflicto en soluciones y la confrontación en consenso.