TURISMO DOMINICANO: CRECER TAMBIÉN EXIGE MEJORAR

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Por Annie Fernandez

República Dominicana avanzó en el índice turístico del Foro Económico Mundial, pero mantuvo el puesto 66. El resultado plantea una pregunta: ¿cómo convertir ese progreso en mejores condiciones para visitantes, trabajadores y comunidades?

República Dominicana mejoró su puntuación en el Índice de Desarrollo de Viajes y Turismo 2026 del Foro Económico Mundial. Alcanzó 3.93 puntos sobre 7, un aumento del 1.8 % respecto a 2024, pero conservó el puesto 66 entre 110 economías evaluadas.

La cifra muestra un avance, aunque también señala que el país necesita acelerar sus mejoras para ganar posiciones. El aumento promedio de las economías evaluadas fue de un 2.1 %, ligeramente superior al dominicano. En una competencia donde casi todos progresan, mejorar no garantiza subir.

Este índice permite mirar el turismo desde un ángulo más amplio. No mide directamente cuántos visitantes llegan ni cuánto gastan. Examina las condiciones que sostienen la actividad: seguridad, transporte, salud, servicios, preparación de los trabajadores y cuidado del medioambiente, entre otras.

La diferencia importa porque las cifras de llegada, por sí solas, no explican cómo funciona un destino. Para evaluar su desarrollo también hay que observar si los servicios responden a la demanda, si los trabajadores encuentran oportunidades y si las comunidades reciben beneficios.

El crecimiento necesita una base que lo sostenga

Atraer visitantes exige promoción. Atenderlos bien requiere servicios e infraestructura que funcionen todos los días. Cuando aumenta la actividad turística, también crece la necesidad de agua, transporte, energía, saneamiento y manejo de residuos.

Por eso, la planificación debe tomar en cuenta tanto al visitante como al residente. Una inversión turística tiene mayor valor cuando ayuda a fortalecer el lugar que la recibe y puede sostenerse sin sobrecargar sus servicios.

El puesto 66 no demuestra que República Dominicana tenga una falla específica en estas áreas. Para identificar sus mayores dificultades es necesario revisar cada resultado nacional. Precisamente ahí debe comenzar la primera propuesta: saber qué hace falta mejorar y establecer responsables, presupuesto y fechas para hacerlo. Eso permitiría pasar de los anuncios a resultados que puedan comprobarse.

El beneficio debe sentirse en la comunidad

El valor del turismo también depende de cuánto dinero circula entre negocios y trabajadores locales. Las compras a productores dominicanos, la contratación de pequeños proveedores y los empleos con mejores condiciones pueden ampliar sus beneficios.

Esto lleva a una segunda propuesta: medir cómo el turismo mejora la vida de la gente. Conocer la calidad de los empleos, la participación de los negocios locales y las mejoras en los servicios ayudaría a evaluar el desarrollo con mayor claridad. Una comunidad que recibe beneficios tiene más razones para apoyar y cuidar la actividad turística.

La calidad puede abrir nuevas oportunidades

La gastronomía, la cultura, los pueblos y la naturaleza ofrecen posibilidades para ampliar las experiencias del visitante y llevar oportunidades a distintas zonas del país.

Sin embargo, promover un lugar exige prepararlo. Hace falta acceso adecuado, información clara, servicios confiables y personas capacitadas para atender al público. De ahí surge la tercera propuesta: ofrecer más experiencias y asegurar que estén bien organizadas. La calidad de lo que vive el turista influye en su decisión de regresar y recomendar el destino.

El resultado dominicano merece reconocerse como una mejoría, pero también utilizarse para orientar decisiones. Su mayor utilidad está en ayudar a identificar qué debemos fortalecer para que el turismo funcione mejor y deje beneficios más amplios y duraderos.

Análisis basado en el «Travel & Tourism Development Index 2026», publicado por el Foro Económico Mundial en colaboración con Zurich Insurance Group. Los datos del ranking aparecen en la página 24. Las propuestas son aportes de este artículo.