Aduanas endurece controles: mercancías declaradas hacia Haití deberán cruzar la frontera

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Santo Domingo.– La Dirección General de Aduanas (DGA) reforzará los controles sobre las mercancías que ingresan a República Dominicana bajo el régimen de tránsito internacional con destino a Haití, con una disposición clara: si la carga fue declarada para territorio haitiano, deberá comprobarse que efectivamente cruzó la frontera y llegó al destino correspondiente.

El director general de Aduanas, Nelson Arroyo, explicó que se están adoptando medidas para que las patanas que transportan estas mercancías hacia la zona fronteriza realicen el cruce antes del mediodía, permitiendo a las autoridades aduaneras verificar la salida efectiva de las cargas del territorio dominicano.

La decisión responde a denuncias provenientes de sectores empresariales sobre mercancías de marcas internacionales que son introducidas al país bajo la figura de tránsito hacia Haití, pero que presuntamente no completarían el recorrido declarado. Parte de esos productos terminaría siendo almacenada o comercializada dentro de República Dominicana, generando preocupación por su posible impacto sobre el comercio formal.

No es una nueva ley

Uno de los puntos fundamentales aclarados por Arroyo es que Aduanas no está creando una nueva normativa. La institución está reforzando la aplicación de disposiciones que ya se encuentran contempladas en la Ley 168-21 de Aduanas de la República Dominicana.

El artículo 290 de esa legislación define el tránsito internacional como el paso de mercancías extranjeras por el territorio nacional cuando forman parte de un trayecto que comienza y termina en el extranjero. Esto significa que una mercancía declarada en tránsito hacia Haití no debería ingresar al mercado dominicano como si hubiese sido importada regularmente para consumo nacional.

Precisamente ahí se encuentra el centro de la controversia. Si una carga entra bajo condiciones aduaneras especiales porque supuestamente continuará hacia otro país, pero finalmente permanece y se comercializa en República Dominicana, podría producirse una distorsión frente a las empresas que sí realizan sus importaciones cumpliendo con los procedimientos, impuestos y obligaciones correspondientes.

El sector empresarial respalda mayores controles

La empresaria Circe Almánzar ha respaldado el fortalecimiento de la fiscalización y ha planteado que durante años se ha intentado justificar que determinadas mercancías sean trasladadas hasta la frontera sin que necesariamente los vehículos que las transportan ingresen a Haití.

Su planteamiento toca un elemento particularmente sensible: el crecimiento de las importaciones declaradas en tránsito debe guardar correspondencia con las mercancías que realmente abandonan República Dominicana. De lo contrario, el régimen podría convertirse en una vía susceptible de ser utilizada para alimentar circuitos informales de comercialización.

Sin embargo, el escenario fronterizo presenta dificultades adicionales. Transportistas dominicanos han manifestado históricamente preocupaciones relacionadas con la seguridad al ingresar a territorio haitiano, una realidad que obliga a las autoridades a encontrar mecanismos que permitan garantizar el cumplimiento de la legislación sin desconocer los riesgos existentes del otro lado de la frontera.

Aduanas aumenta la vigilancia contra el comercio ilícito

La medida ocurre además en momentos en que la DGA intensifica sus acciones contra distintas modalidades de comercio ilícito. La institución ha informado que durante 2026 ha retenido millones de artículos por violaciones vinculadas a derechos de propiedad intelectual, además de importantes decomisos de mercancías introducidas irregularmente.

El nuevo control sobre las patanas hacia Haití introduce, por tanto, una pregunta esencial en el manejo del comercio fronterizo: ¿la mercancía declarada en tránsito está realmente transitando?

Aduanas pretende cerrar esa brecha mediante mayor trazabilidad y comprobación física del cruce. El objetivo no debería ser obstaculizar el comercio legítimo con Haití, uno de los mercados naturales más importantes para República Dominicana, sino garantizar que cada régimen aduanero sea utilizado para el propósito establecido por la ley.

La frontera representa una enorme oportunidad comercial, pero también uno de los espacios más complejos para la fiscalización del Estado. Ordenar el tránsito de mercancías significa proteger la recaudación, combatir el comercio ilícito y garantizar condiciones más justas para quienes importan y comercializan dentro de la legalidad.

La nueva vigilancia de Aduanas envía así un mensaje inequívoco: si una mercancía entra a República Dominicana declarando que su destino es Haití, tendrá que demostrar que realmente salió hacia Haití.