Alarma en la Maternidad La Altagracia: investigan la presunta muerte de 30 recién nacidos

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Santo Domingo.– Las autoridades sanitarias investigan una grave denuncia sobre la presunta muerte de al menos 30 recién nacidos entre julio y agosto en la Maternidad Nuestra Señora de la Altagracia, junto con reportes sobre la posible presencia de bacterias en diferentes áreas del centro hospitalario.

El director de la maternidad, doctor Henry Mesa, encabezó una reunión de emergencia con representantes del Servicio Nacional de Salud y otros funcionarios del sector para evaluar las informaciones, comprobar las condiciones sanitarias del hospital y determinar si existe alguna relación entre los fallecimientos reportados y una eventual contaminación bacteriana.

Las denuncias mencionan microorganismos como Pseudomonas, Klebsiella y Serratia, además de señalar que otros recién nacidos permanecerían afectados. Entre las áreas supuestamente comprometidas figuran bloques quirúrgicos, perinatología, cuidados intensivos y espacios vinculados al abastecimiento de agua del establecimiento.

Sin embargo, hasta el momento, las autoridades no han confirmado oficialmente que 30 neonatos hayan fallecido como consecuencia de una infección hospitalaria. Tampoco se ha establecido científicamente un vínculo directo entre las bacterias mencionadas y cada una de las muertes reportadas. Esa diferencia es fundamental: estamos frente a una denuncia bajo investigación, no ante conclusiones definitivas.

Pero la ausencia de confirmación no reduce la gravedad del caso. Cuando se trata de recién nacidos —pacientes especialmente vulnerables y con pocas defensas frente a infecciones— cualquier señal de contaminación exige una respuesta inmediata, transparente y respaldada por pruebas de laboratorio, expedientes clínicos y auditorías epidemiológicas independientes.

No basta con celebrar reuniones a puertas cerradas. El país necesita conocer cuántos neonatos fallecieron realmente durante julio y agosto, cuáles fueron las causas registradas, qué bacterias fueron detectadas, en qué lugares aparecieron y qué medidas se adoptaron para proteger a los niños que continúan ingresados.

También debe aclararse si los protocolos de higiene, esterilización, aislamiento y vigilancia epidemiológica se cumplieron correctamente. Si existieron advertencias previas, será necesario determinar quiénes las recibieron, cuándo fueron comunicadas y por qué no se habría actuado con mayor rapidez.

Cada cifra representa una vida que apenas comenzaba y una familia que merece respuestas. La investigación no puede convertirse en un ejercicio de relaciones públicas ni terminar con explicaciones generales. Si hubo fallas, deben identificarse responsables; si la denuncia contiene datos incorrectos, las autoridades están obligadas a demostrarlo con información verificable.

La prioridad inmediata debe ser garantizar la seguridad de los recién nacidos, contener cualquier posible foco infeccioso y ofrecer a las familias una explicación completa. En una maternidad, la vida debe comenzar protegida. Ninguna madre debería entrar para dar a luz y salir cargando dudas, silencio o una pérdida que pudo haberse evitado.

La cifra de 30 fallecimientos y su posible relación con bacterias permanecen bajo investigación y no habían sido confirmadas oficialmente al momento de redactarse este artículo. Reporte inicial⁠ y estado de la investigación⁠.