Béisbol dominicano bajo la lupa: ProPublica documenta preacuerdos con menores y préstamos ligados a bonos

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Niño jugando béisbol en un campo con la bandera de la República Dominicana al fondo

Fuente original: ProPublica. Investigación: Gus Garcia-Roberts. Fotografía: Christopher Gregory-Rivera. Publicación original: 10 de septiembre de 2026. Esta nota de Voces del Oeste resume y contextualiza los hallazgos de la investigación titulada “The Dominican Baseball Factory”, que también fue publicada en español.

Para miles de familias dominicanas, el béisbol representa una de las rutas más visibles hacia la movilidad económica. Sin embargo, detrás del sueño de llegar a las Grandes Ligas existe una estructura de academias, entrenadores, acuerdos verbales y financiamiento privado que opera con escasa transparencia y que puede colocar a menores y a sus familias en una posición de enorme vulnerabilidad económica.

Una extensa investigación de ProPublica, realizada por el periodista Gus Garcia-Roberts, sostiene que ese sistema ha permitido que niños sean comprometidos informalmente con organizaciones de Grandes Ligas años antes de alcanzar la edad reglamentaria para firmar, mientras entrenadores y prestamistas aseguran porcentajes de futuros bonos de firma.

República Dominicana, una potencia que alimenta las Grandes Ligas

El peso de la República Dominicana dentro del béisbol profesional estadounidense es extraordinario. Según los datos revisados por ProPublica, el país tuvo 144 jugadores en Grandes Ligas en la temporada anterior a la publicación de la investigación, alrededor del 10 % de la liga. Además, de más de 12,700 jugadores internacionales firmados entre 2012 y 2026, aproximadamente la mitad nació en la República Dominicana.

Ese éxito deportivo ha creado una industria paralela de academias privadas y entrenadores conocidos popularmente como “buscones”. Muchos identifican talento desde edades muy tempranas, ofrecen entrenamiento, alimentación, alojamiento, equipos y exposición ante scouts. A cambio, de acuerdo con ProPublica, algunos contratos reservan para los entrenadores entre el 35 % y el 50 % del eventual bono de firma.

Los “preacuerdos”: promesas antes de poder firmar

Las reglas de Major League Baseball impiden que un prospecto sea firmado oficialmente antes de cumplir con los requisitos de edad establecidos para el mercado internacional. Sin embargo, la investigación describe una práctica ampliamente conocida como “preacuerdo”: compromisos verbales entre equipos, entrenadores y familias que pueden producirse varios años antes de la firma formal.

ProPublica reportó casos de niños de apenas 11, 12 y 13 años vinculados públicamente a promesas de bonos millonarios. Debido a que estos acuerdos son verbales, no existe un registro completo que permita conocer su magnitud. Sandy Alderson, antiguo ejecutivo de Grandes Ligas y exrepresentante de MLB en la República Dominicana, dijo al medio que la mayoría de los jugadores que finalmente firman habrían recibido ofertas antes de los 16 años.

El caso de Belfi Rivera

La historia central del reportaje es la de Belfi Rivera, un jardinero dominicano a quien los Arizona Diamondbacks habrían prometido un bono de 1.8 millones de dólares cuando todavía tenía 14 años. Rivera firmó oficialmente en enero de 2024.

Según la documentación y los testimonios recopilados por ProPublica, 630,000 dólares —el 35 % del bono— correspondían a su entrenador John Carmona. El medio también reportó que más de 950,000 dólares terminaron vinculados a operaciones con el prestamista Santo Caraballo, incluyendo deudas previamente adquiridas por la familia y una suma de 703,900 dólares que, según los padres de Rivera, fue entregada con la expectativa de ser invertida.

Uno de los ejemplos descritos en la investigación muestra la dimensión del riesgo financiero: los padres de Rivera dijeron haber recibido inicialmente 25,000 dólares y haber aceptado devolver 180,000 dólares cuando llegara el bono de su hijo. ProPublica también documentó otros préstamos vinculados a prospectos con tasas efectivas extremadamente elevadas.

Lo que respondieron Caraballo, David Ortiz, MLB y el banco BHD

La investigación atribuye un papel importante a Santo Caraballo dentro del mercado de préstamos relacionados con prospectos. En una conversación breve con ProPublica, Caraballo sostuvo que su negocio no era el más grande ni tan lucrativo como se describía y señaló que prestar a familias de peloteros implica riesgo porque, si el jugador no firma, el prestamista puede no recuperar el dinero. El medio indicó que intentó contactarlo nuevamente con preguntas detalladas y que no obtuvo respuesta.

ProPublica también examinó la relación empresarial entre Caraballo y David Ortiz. Ortiz reconoció al periodista que había invertido millones de dólares en un negocio de béisbol con Caraballo, pero sostuvo que su participación se limitaba a préstamos para entrenadores. Posteriormente, mediante su abogado, declaró que nunca autorizó a Caraballo a utilizar su nombre o reputación para ganarse la confianza de jugadores o familias, promover préstamos o inversiones, ni presentar operaciones financieras como respaldadas personalmente por él. Ortiz afirmó además que nunca participaría conscientemente en una operación destinada a aprovecharse de un joven jugador o de su familia.

Ortiz también indicó que su oposición al proyecto de un draft internacional no estuvo motivada por intereses personales, sino por su visión sobre el desarrollo de los jugadores dominicanos y el impacto que ese sistema podría tener sobre el béisbol del país.

Major League Baseball declinó comentar específicamente sobre los hallazgos presentados por ProPublica y remitió al medio a declaraciones previas en las que funcionarios de la liga han pedido reformar el sistema. El comisionado Rob Manfred ha reconocido públicamente que los preacuerdos son problemáticos y ha defendido un draft internacional como posible solución.

El banco BHD, donde se procesan numerosos bonos de prospectos internacionales, señaló a ProPublica que está comprometido con la protección de sus clientes y que las decisiones sobre el uso de los fondos corresponden a los titulares de las cuentas o a las personas legalmente autorizadas para actuar en su nombre.

Dos caminos hacia las Grandes Ligas: el Draft de Estados Unidos y el modelo dominicano

La comparación entre ambos sistemas permite entender por qué el debate sobre los prospectos dominicanos va mucho más allá del monto de los bonos. Un adolescente estadounidense y un niño dominicano pueden tener el mismo sueño de llegar a las Grandes Ligas, pero el camino institucional que recorren es muy diferente.

En Estados Unidos: observar primero, seleccionar después

El Rule 4 Draft de MLB cubre a jugadores residentes de Estados Unidos —incluidos territorios como Puerto Rico— y Canadá. Un jugador que termina la escuela secundaria puede ser seleccionado si no ha asistido a una universidad de cuatro años. Los jugadores de junior college pueden ser elegibles después de un año, mientras que quienes asisten a universidades de cuatro años generalmente son elegibles después de completar su tercer año o al cumplir 21 años.

Eso no significa que los scouts estadounidenses esperen hasta los 18 o 21 años para observar talento. Los jugadores son evaluados durante la secundaria, torneos, circuitos de verano y showcases. La diferencia es que un club de Grandes Ligas no puede convertir esa evaluación temprana en una firma profesional secreta con un niño de 11 o 12 años. Cuando llega el Draft, existe un orden oficial de selección y valores asignados a las primeras diez rondas. En 2026, por ejemplo, el valor asignado a la primera selección fue de US$11.35 millones.

En República Dominicana: un mercado de agentes libres internacionales

La República Dominicana no forma parte del Draft amateur estadounidense. Sus jóvenes entran al sistema como agentes libres amateurs internacionales. Para el período de firmas de 2026, MLB establece que un jugador debe cumplir 16 años antes de firmar, tener 17 antes del 1 de septiembre del año siguiente y estar registrado previamente con la liga. Cada organización recibe además un presupuesto limitado de bonos internacionales.

En el papel, por tanto, también existen reglas de edad y límites económicos. El problema aparece antes de la firma oficial. La investigación de ProPublica documentó que entrenadores y equipos llegan a preacuerdos verbales con prospectos años antes de que puedan firmar legalmente. El reportaje menciona casos anunciados públicamente de niños de 11, 12 y 13 años vinculados a futuros bonos millonarios.

La diferencia más profunda: quién controla el desarrollo del niño

En el modelo estadounidense, el joven normalmente permanece dentro de su familia y de una estructura escolar mientras desarrolla su carrera amateur. Puede participar en equipos privados, academias y showcases costosos, pero su elegibilidad profesional está vinculada a etapas educativas y a un Draft formal.

En República Dominicana, en cambio, el desarrollo de alto nivel puede comenzar mucho antes y depender de entrenadores independientes o “buscones”. Según ProPublica, algunos niños dejan sus hogares para vivir y entrenar en academias privadas, y los entrenadores pueden asumir alimentación, vivienda, equipos y preparación a cambio de porcentajes que típicamente oscilan entre el 35 % y el 50 % del futuro bono de firma.

Draft versus preacuerdo: certeza institucional frente a una promesa

Un jugador estadounidense puede saber qué organización lo seleccionó cuando su nombre es anunciado oficialmente en el Draft. El prospecto dominicano que recibe un preacuerdo años antes de la fecha legal de firma depende, en cambio, de una promesa verbal que puede cambiar antes de que llegue el período oficial de contratación.

Ese intervalo puede transformar el futuro bono en un activo financiero antes de que el adolescente tenga siquiera un contrato con MLB. ProPublica documentó familias que tomaron préstamos respaldados por bonos futuros y entrenadores que vendieron participaciones económicas sobre esos bonos. Esa capa financiera prácticamente no tiene equivalente dentro del funcionamiento ordinario del Draft estadounidense.

La pregunta que debe hacerse República Dominicana

La discusión no debería reducirse a si el país necesita o no un Draft internacional. MLB ha propuesto uno y sostiene que podría eliminar los acuerdos tempranos, mientras que jugadores y representantes dominicanos han expresado preocupación por el efecto que tendría sobre la libertad de escoger equipo, los bonos y la cantidad de jóvenes que reciben oportunidades profesionales. El problema inmediato es más básico: cómo impedir que la competencia por talento convierta a un niño en un activo negociable años antes de que tenga edad para firmar.

Un sistema de desarrollo sostenible tendría que proteger simultáneamente cuatro cosas: el talento deportivo, la educación del menor, la capacidad de la familia para tomar decisiones informadas y la integridad del dinero que finalmente recibe el jugador. La diferencia entre Estados Unidos y República Dominicana demuestra que descubrir talento temprano no obliga a comercializarlo temprano.

Un debate que va más allá del béisbol

El problema descrito por la investigación no se limita a determinar cuánto dinero recibe finalmente un prospecto. También plantea preguntas sobre protección de menores, educación, regulación financiera, representación legal y la responsabilidad de una industria que recluta talento infantil mucho antes de que esos jóvenes puedan firmar un contrato profesional.

El béisbol seguirá siendo una fuente de orgullo nacional y una oportunidad económica extraordinaria para muchas familias dominicanas. Precisamente por eso, el debate sobre su sistema de desarrollo requiere reglas capaces de proteger el talento sin convertir la necesidad económica de una familia en una oportunidad para terceros.

Medio de origen de la investigación: ProPublica, organización periodística de investigación sin fines de lucro de Estados Unidos. Periodista: Gus Garcia-Roberts. Fotografía: Christopher Gregory-Rivera.