Cruz Jiminián construirá el Hospital de la Dignidad para pacientes terminales sin recursos

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El reconocido médico impulsa un centro especializado que ofrecerá cuidados paliativos gratuitos a personas con enfermedades avanzadas, bajo una premisa esencial: nadie debería enfrentar sus últimos días entre el abandono, el dolor y la pobreza.

Santo Domingo.— Cuando la medicina ya no puede curar, todavía tiene una responsabilidad que no termina: aliviar, acompañar y proteger la dignidad humana. Bajo esa convicción, el doctor Félix Antonio Cruz Jiminián anunció la construcción del Hospital de la Dignidad, un centro destinado a ofrecer atención gratuita a pacientes con enfermedades terminales que carecen de recursos económicos.

La iniciativa busca responder a una realidad frecuentemente invisibilizada en el sistema de salud dominicano: personas que, tras recibir un diagnóstico irreversible, son enviadas a sus hogares sin medicamentos suficientes, oxígeno, asistencia profesional ni condiciones adecuadas para enfrentar la etapa final de sus vidas.

Para muchas familias, cuidar a un paciente terminal supone una carga emocional y económica difícil de sostener. En los hogares más vulnerables, esa situación se agrava cuando no existen equipos médicos, personal de enfermería o espacios apropiados para garantizar comodidad y acompañamiento.

El proyecto planteado por Cruz Jiminián pretende ofrecer una alternativa ante esa desigualdad.

Un hospital pensado para quienes no tienen opciones

El Hospital de la Dignidad estará dirigido principalmente a personas con cáncer avanzado y otras enfermedades terminales que requieran cuidados paliativos.

Su atención estará enfocada en controlar el dolor, aliviar síntomas, proporcionar oxígeno cuando sea necesario y brindar acompañamiento durante una etapa especialmente difícil para los pacientes y sus familiares.

La propuesta no parte de la promesa de revertir enfermedades irreversibles. Su propósito es impedir que la falta de dinero convierta el final de la vida en una experiencia marcada por el sufrimiento evitable, la soledad y la ausencia de atención.

Cruz Jiminián ha explicado que existe una diferencia evidente entre quienes pueden contratar médicos, enfermeras y equipos especializados, y quienes deben afrontar la enfermedad dentro de hogares sin condiciones mínimas.

En ese contraste se encuentra el sentido central de la iniciativa: que la dignidad no dependa de la capacidad económica de cada familia.

El proyecto ya cuenta con un terreno

El médico informó que la iniciativa dispone de un terreno facilitado mediante un acuerdo a 20 años con el Estado, así como de un aporte inicial de 10,000 dólares para comenzar a impulsar la obra.

Asimismo, manifestó su intención de movilizar la colaboración de instituciones, empresas y ciudadanos interesados en respaldar la construcción y el equipamiento del centro.

La aspiración es que el hospital pueda materializarse en un plazo inferior a un año, aunque su desarrollo dependerá de la disponibilidad de recursos, la ejecución de la infraestructura y la incorporación de personal especializado.

El galeno presentó esta iniciativa como uno de los grandes objetivos que desea concretar dentro de su trayectoria de servicio.

Los cuidados paliativos también son un derecho

Los cuidados paliativos no consisten en abandonar a un paciente cuando su enfermedad deja de responder a tratamientos curativos. Por el contrario, representan una forma de atención integral que procura aliviar el sufrimiento físico, emocional y social.

En ese contexto, contar con medicamentos para controlar el dolor, asistencia respiratoria, acompañamiento profesional y apoyo para las familias puede transformar profundamente la experiencia de una enfermedad avanzada.

Sin embargo, para numerosos hogares dominicanos, acceder a este tipo de atención continúa siendo difícil, especialmente cuando los gastos médicos se acumulan y los ingresos familiares resultan insuficientes.

La propuesta de Cruz Jiminián coloca sobre la mesa una pregunta incómoda, pero necesaria: ¿qué ocurre con los pacientes cuando los hospitales ya no pueden ofrecer una cura y sus familias tampoco cuentan con medios para cuidarlos?

Una causa que interpela a toda la sociedad

El Hospital de la Dignidad aspira a convertirse en una respuesta concreta frente a esa realidad. Más allá de levantar una infraestructura, la iniciativa plantea una discusión sobre la humanidad del sistema sanitario y la responsabilidad colectiva frente a quienes atraviesan sus momentos más vulnerables.

El desafío será garantizar que el proyecto cuente con financiamiento sostenible, equipos médicos, medicamentos y profesionales preparados para ofrecer atención integral.

Pero su mensaje de fondo ya establece una prioridad que trasciende cualquier edificación: una enfermedad terminal no debería significar abandono, y la pobreza jamás debería determinar la manera en que una persona enfrenta el final de su vida.

Porque cuando ya no es posible curar, todavía queda algo profundamente importante por hacer: cuidar con dignidad.