Funcionarios de paso: las gestiones más breves del Gobierno de Abinader

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Santo Domingo.— Seis años después de la llegada de Luis Abinader a la Presidencia de la República, el mapa de su administración muestra dos realidades muy distintas: funcionarios que lograron permanecer durante largos períodos y otros cuya presencia en el Estado terminó prácticamente antes de que pudieran consolidar una gestión. Renuncias, destituciones, investigaciones, controversias y decisiones políticas han producido algunos de los pasos más breves por instituciones importantes del Gobierno.

Los recientes movimientos realizados por el Poder Ejecutivo vuelven a colocar el tema sobre la mesa. El caso más inmediato es el del mayor general Andrés Modesto Cruz Cruz, quien permaneció apenas seis meses al frente de la Policía Nacional. Fue designado el 17 de febrero de 2026 y posteriormente sustituido por el mayor general Ernesto Rafael Rodríguez García. Su salida no solo representa la gestión policial más corta durante los gobiernos de Abinader, sino una de las más breves registradas al frente de la institución en las últimas décadas.

Pero Cruz Cruz está lejos de ser el único funcionario con una permanencia reducida. Uno de los casos más recordados ocurrió precisamente al inicio de la primera administración de Abinader. Kinsberly Taveras Duarte asumió el Ministerio de la Juventud el 16 de agosto de 2020 y salió del cargo antes de cumplir cuatro meses, en medio de cuestionamientos públicos y un proceso de investigación sobre su patrimonio. Su breve paso convirtió aquella cartera en una de las primeras instituciones del nuevo Gobierno sometidas a una fuerte presión política.

En Salud Pública ocurrió otro episodio de corta duración. Plutarco Arias, designado ministro el 16 de agosto de 2020, dejó la posición en febrero de 2021, poco más de seis meses después y en plena pandemia de COVID-19. Su destitución se produjo en medio de la controversia generada por un proceso de compra de jeringuillas destinadas al programa nacional de vacunación. La decisión presidencial tuvo un impacto especial porque se produjo en uno de los momentos sanitarios más delicados que enfrentaba el país.

La Lotería Nacional protagonizó uno de los capítulos institucionales más graves de aquellos primeros meses. Luis Maisichell Dicent, nombrado administrador general en agosto de 2020, fue suspendido y posteriormente destituido en junio de 2021 tras quedar vinculado a la investigación sobre el fraude cometido durante un sorteo de la institución. Su permanencia no alcanzó los diez meses y el caso trascendió el ámbito administrativo para convertirse en un proceso judicial de enorme repercusión nacional.

También figura Antonio Julio de la Cruz Nolasco, quien dirigió la Dirección General de Embellecimiento de Carreteras y Avenidas de Circunvalación durante aproximadamente un año. Su salida se produjo en 2021 luego de denuncias y cuestionamientos relacionados con presuntas irregularidades dentro de esa dependencia.

El Ministerio de la Juventud volvió a experimentar otro relevo temprano con Luz del Alba Jiménez Ramírez, quien sustituyó a Kinsberly Taveras en diciembre de 2020. Jiménez permaneció poco menos de un año y fue destituida en diciembre de 2021, luego de que surgieran denuncias relacionadas con procesos de compras y contrataciones en la institución. En poco más de un año, esa cartera había tenido tres titulares, convirtiéndose entonces en uno de los ejemplos más evidentes de inestabilidad administrativa.

Otros cambios, sin embargo, respondieron a decisiones de reorganización y no necesariamente a escándalos. Carmen Heredia Ottenwalder permaneció alrededor de un año como ministra de Cultura antes de ser sustituida por Milagros Germán. Heredia posteriormente continuó vinculada al Poder Ejecutivo como asesora cultural.

Incluso el caso de Milagros Germán demuestra que una permanencia breve en una posición no necesariamente significa una salida del Gobierno. Germán inició la administración como directora de Comunicaciones y portavoz de la Presidencia y posteriormente fue trasladada al Ministerio de Cultura. En situaciones como esta, más que una destitución, se trató de una movilidad dentro de la propia estructura gubernamental.

Otro de los funcionarios que integran este recuento es Cecilio Rodríguez Montás, quien estuvo al frente del Instituto Nacional de Bienestar Estudiantil (INABIE) desde septiembre de 2020 hasta noviembre de 2021. Su salida ocurrió en medio de denuncias e investigaciones relacionadas con procesos de contratación vinculados al programa de alimentación escolar.

La lista permite observar una característica importante de estos seis años: no todas las gestiones cortas pueden interpretarse de la misma manera. Algunas terminaron por cuestionamientos, otras por investigaciones, varias por decisiones políticas y otras porque el funcionario fue trasladado a una posición diferente. Colocarlas bajo una misma categoría sin explicar las circunstancias individuales puede conducir a conclusiones equivocadas.

Sin embargo, hay un elemento común: la duración de un funcionario en el Estado también termina convirtiéndose en un indicador político. Cuando un presidente sustituye rápidamente a una persona que él mismo designó, inevitablemente surgen preguntas sobre las razones del relevo, las expectativas que no fueron cumplidas y la capacidad de la institución para mantener continuidad en sus políticas.

Los cambios realizados en agosto de 2026 confirman que Abinader ha entrado en una nueva etapa de reorganización de su administración. A mitad de su segundo y último período constitucional, el mandatario ha movido nuevamente piezas importantes de su estructura gubernamental, incluyendo instituciones estratégicas y el mando de la Policía Nacional.

Después de seis años, el balance permite identificar funcionarios que se convirtieron en figuras estables de la administración y otros que apenas tuvieron tiempo para dejar una huella institucional. Y detrás de cada salida existe una historia diferente.

Porque en política llegar al cargo puede ser importante, pero permanecer, responder por los resultados y convertir una designación presidencial en una gestión capaz de sostenerse en el tiempo es una prueba completamente distinta.