Héctor Valdez Albizu: el hombre que ha visto transformar la economía dominicana desde el Banco Central

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Santo Domingo.— Hablar de la historia económica reciente de la República Dominicana obliga, inevitablemente, a mencionar un nombre: Héctor Valdez Albizu. Su permanencia al frente del Banco Central trasciende gobiernos, partidos y coyunturas. Ha estado presente durante crisis financieras, transformaciones económicas, cambios tecnológicos, pandemias y períodos de expansión, convirtiéndose en una de las figuras de mayor continuidad institucional de la democracia dominicana.

Su historia dentro del Banco Central comenzó mucho antes de convertirse en gobernador. Ingresó a la institución en 1970, iniciando una carrera técnica que lo llevó a ocupar diferentes posiciones hasta alcanzar la máxima responsabilidad de la autoridad monetaria. Es precisamente ese recorrido interno el que permite comprender una trayectoria construida durante décadas alrededor de la economía dominicana.

En 1994, durante el gobierno del presidente Joaquín Balaguer, fue designado por primera vez gobernador del Banco Central. Permaneció en el puesto hasta el año 2000. Cuatro años después, en 2004, regresó a la Gobernación y desde entonces ha permanecido de manera ininterrumpida al frente de la institución.

Eso significa que Valdez Albizu ha sido gobernador bajo presidentes de diferentes administraciones y ha logrado algo particularmente difícil dentro del Estado dominicano: sobrevivir institucionalmente a los cambios del poder político manteniendo una posición esencialmente técnica.

Su trayectoria también puede medirse mirando todo lo que ha ocurrido alrededor del mundo desde que llegó por primera vez a la Gobernación. En 1994 no existían Google, Facebook, YouTube, WhatsApp ni el iPhone. Las operaciones bancarias y financieras tenían una dinámica completamente distinta y conceptos como banca digital, criptomonedas, pagos instantáneos o inteligencia artificial estaban muy lejos de formar parte de la vida cotidiana.

Mientras el mundo cambiaba, también lo hacía la economía dominicana.

Valdez Albizu ha estado en primera línea durante algunos de los momentos económicos más complejos del país. Le ha correspondido participar en la conducción monetaria frente a episodios de inflación, fluctuaciones cambiarias, crisis financieras internacionales y profundas transformaciones del sistema bancario dominicano.

Cuando regresó a la Gobernación en 2004, el país todavía enfrentaba las consecuencias de la crisis bancaria de 2003, uno de los episodios económicos más difíciles de la historia contemporánea dominicana. A partir de entonces, el Banco Central desempeñó un papel determinante en el proceso de recuperación de la estabilidad macroeconómica y en el fortalecimiento de la confianza en el sistema financiero.

Después llegaron otros desafíos.

La crisis financiera internacional de 2008-2009 puso a prueba a las principales economías del planeta. Años más tarde, la pandemia de COVID-19 paralizó buena parte de la actividad económica mundial y obligó a los bancos centrales a adoptar medidas extraordinarias para preservar la liquidez, el crédito y la estabilidad. Posteriormente llegaron las presiones inflacionarias internacionales, el aumento de las tasas de interés y nuevas incertidumbres geopolíticas.

En cada una de esas etapas, Valdez Albizu permaneció sentado en la misma mesa donde se toman algunas de las decisiones económicas más delicadas del país.

Su nueva confirmación como gobernador por el presidente Luis Abinader vuelve a demostrar algo que probablemente constituye uno de los aspectos más importantes de su legado: la confianza institucional que ha logrado mantener a través del tiempo.

No significa que todas las decisiones del Banco Central hayan estado libres de cuestionamientos. Ninguna política monetaria lo está. Las tasas de interés, el comportamiento del dólar, la inflación, el endeudamiento y el costo del dinero generan inevitablemente debates. Pero la permanencia de Valdez Albizu bajo administraciones diferentes habla de un reconocimiento sostenido a su experiencia y conocimiento técnico.

Hay además una dimensión humana detrás de las cifras.

Son más de cinco décadas vinculadas al Banco Central. Una vida profesional prácticamente completa dedicada a una institución que influye directamente en el valor del dinero, el crédito, los precios y la estabilidad económica de millones de dominicanos.

Por eso resulta insuficiente describirlo simplemente como “el gobernador del Banco Central”. Héctor Valdez Albizu pertenece ya a la memoria institucional de la República Dominicana.

Ha visto presidentes entrar y salir del Palacio Nacional. Ha observado transformarse el sistema financiero, desaparecer viejas formas de hacer banca y surgir otras que hace tres décadas parecían imposibles. Ha visto al país atravesar crisis y recuperaciones, mientras la economía dominicana aumentaba considerablemente su tamaño y complejidad.

Su permanencia puede generar admiración, preguntas o debate, como ocurre naturalmente cuando una persona ocupa durante tantos años una posición de enorme responsabilidad. Pero existe un hecho difícil de discutir: pocos funcionarios dominicanos han acumulado una experiencia comparable en la conducción económica del Estado.

A sus décadas de servicio se suma ahora una nueva ratificación. Y con ella continúa una historia profesional que comenzó en el Banco Central en 1970 y que, más de medio siglo después, todavía se escribe desde la institución.

Héctor Valdez Albizu no solamente ha sido testigo de la transformación económica de la República Dominicana. Durante buena parte de esa historia, ha estado sentado en uno de los lugares desde donde se toman las decisiones que ayudan a conducirla.