Santo Domingo.— El Instituto Dominicano de las Telecomunicaciones (INDOTEL), la Alcaldía del Distrito Nacional y representantes del sector eléctrico iniciaron este jueves un amplio operativo para retirar, reubicar y reorganizar aproximadamente 300 kilómetros de cableado aéreo en desuso en diferentes sectores de la capital, como parte de una iniciativa destinada a reducir la contaminación visual y mejorar el ordenamiento de la infraestructura urbana.
El inicio de los trabajos estuvo encabezado por el presidente del Consejo Directivo del INDOTEL, Guido Gómez Mazara; la alcaldesa del Distrito Nacional, Carolina Mejía, y el presidente del Consejo Unificado de las Empresas Distribuidoras de Electricidad (CUED), Joel Santos, quienes realizaron un recorrido por el sector Bella Vista, una de las zonas contempladas dentro de la intervención.
La acumulación de cables de telecomunicaciones y servicios que permanecen instalados aun después de quedar fuera de operación se ha convertido durante años en uno de los problemas más visibles del paisaje urbano de Santo Domingo. Además del impacto estético, la concentración desorganizada de líneas sobre postes y estructuras públicas dificulta el mantenimiento y contribuye al deterioro del entorno.
La intervención forma parte del proyecto “Retiro, Reubicación y Reorganización de Cableado de Telecomunicaciones en Zonas Urbanas del Distrito Nacional”, diseñado para enfrentar de manera coordinada una problemática que involucra a empresas de telecomunicaciones, distribuidoras eléctricas y autoridades municipales.
Los trabajos contemplan identificar cuáles líneas continúan activas, retirar aquellas que se encuentran abandonadas o fuera de servicio y reorganizar las instalaciones que deben permanecer. La meta anunciada de 300 kilómetros de cableado evidencia la magnitud de una situación que se ha acumulado durante años en distintas zonas de la ciudad.
Durante el recorrido, Gómez Mazara destacó la coordinación entre INDOTEL, la Alcaldía y el sector eléctrico para avanzar hacia una solución integral. La iniciativa busca que la eliminación de cables inutilizados no se convierta en una acción aislada, sino en parte de un proceso permanente de organización de las redes aéreas.
La medida también supone un desafío para las empresas prestadoras de servicios. Mantener ordenadas sus instalaciones, identificar adecuadamente sus líneas y retirar las que dejan de utilizarse deberá formar parte de una política sostenida si se quiere impedir que, después de la intervención, la acumulación vuelva a repetirse.
Para el Distrito Nacional, el proyecto representa además una oportunidad de mejorar la imagen de importantes sectores urbanos. Ordenar una ciudad no solamente significa intervenir calles, aceras y espacios públicos; también implica organizar todo aquello que permanece suspendido sobre ellos.
El retiro de los primeros 300 kilómetros marca el comienzo de una intervención necesaria en una capital que durante décadas ha convivido con postes saturados y extensas redes de cables, muchas de ellas sin utilidad. El reto ahora será mantener la coordinación institucional y convertir esta primera etapa en una política capaz de transformar de manera permanente el paisaje urbano de Santo Domingo.




