Más de 9,000 privados de libertad regresan a las aulas en busca de una nueva oportunidad

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La matrícula educativa en los centros penitenciarios aumentó cerca de un 39 % respecto al período anterior, convirtiendo la enseñanza en una pieza fundamental para la rehabilitación y la reinserción social.

Santo Domingo.– Un total de 9,036 personas privadas de libertad iniciaron el año escolar 2026-2027 en 37 centros penitenciarios de la República Dominicana, mediante los programas de Educación Primaria y Secundaria para Adultos.

La Dirección General de Servicios Penitenciarios y Correccionales inauguró formalmente la jornada educativa durante una ceremonia celebrada en el Centro de Corrección y Rehabilitación Las Parras, dando apertura simultánea a las clases en los recintos participantes.

De la matrícula total, 4,556 estudiantes cursarán el nivel primario, mientras que otros 4,480 estarán incorporados al programa de Educación Secundaria para Adultos PREPARA, desarrollado con el acompañamiento del Ministerio de Educación.

La cifra representa un aumento significativo frente al año escolar 2025-2026, cuando se registraron 6,517 estudiantes. Para el nuevo período se sumaron 2,519 participantes, equivalente a un crecimiento aproximado del 39 %.

El incremento evidencia que miles de personas recluidas están apostando por completar su formación académica y adquirir herramientas que puedan facilitar su reintegración a la sociedad cuando recuperen la libertad.

La educación en las cárceles no debe considerarse un privilegio, sino una herramienta de transformación. Una persona que aprende a leer, concluye el bachillerato o adquiere nuevas competencias tiene mayores posibilidades de reconstruir su vida y reducir el riesgo de reincidencia.

Sin embargo, el éxito del programa no podrá medirse únicamente por la cantidad de matriculados. También será necesario garantizar maestros, materiales, espacios adecuados, continuidad académica y oportunidades de capacitación técnica y laboral.

Las cárceles no pueden limitarse a encerrar personas. Si el sistema penitenciario pretende cumplir su función rehabilitadora, debe ofrecer caminos reales para que quienes hayan cometido un delito puedan asumir responsabilidad, prepararse y regresar a la sociedad con una oportunidad distinta.