El comunicador defendió su trayectoria como empresario y aseguró que sus aspiraciones no representan una amenaza para la estabilidad económica del país.
Santo Domingo.– El empresario y comunicador Santiago Matías respondió a las inquietudes que su creciente presencia en el debate político habría generado dentro de sectores tradicionales del empresariado dominicano, asegurando que no promueve el desorden ni pretende poner en riesgo la estabilidad económica y social de la República Dominicana.
Durante una intervención en el programa Politikal, Matías dirigió su mensaje específicamente al Consejo Nacional de la Empresa Privada y a la Asociación de Industrias de la República Dominicana. Frente a quienes podrían percibirlo como una figura impredecible, defendió su condición de empresario, su orientación capitalista y su compromiso con el crecimiento económico.
“Yo soy un empresario como ellos, exitoso al igual que ellos, soy capitalista y no apuesto al caos”, manifestó el creador de Alofoke Media Group al explicar que comparte con los representantes del sector privado el interés por preservar un ambiente favorable para la inversión y la generación de empleos.
Un mensaje para reducir temores
Las declaraciones buscan proyectar una imagen más institucional ante los grupos económicos que observan con atención su incursión en los temas públicos y sus posibles aspiraciones políticas. Matías intenta presentarse no solamente como una figura influyente de los medios digitales, sino como un empresario que conoce la responsabilidad de administrar compañías, crear puestos de trabajo y mantener proyectos económicamente sostenibles.
Su mensaje también revela uno de los principales desafíos que enfrentaría si decide avanzar formalmente hacia la política: convencer a los sectores tradicionales de que su estilo directo y confrontativo no necesariamente se traduciría en improvisación desde el Estado.
El comunicador ha construido gran parte de su popularidad cuestionando estructuras establecidas y utilizando un lenguaje distante de las formas convencionales de la política. Esa característica le permite conectar con públicos que se sienten ignorados, pero también puede generar reservas entre actores que priorizan la estabilidad institucional y la previsibilidad económica.
Del entretenimiento al debate nacional
Santiago Matías ha dejado de ser únicamente una personalidad del entretenimiento. La plataforma comunicacional que dirige posee una notable capacidad para establecer conversaciones, movilizar audiencias e influir en la opinión pública, especialmente entre los jóvenes.
Sin embargo, transformar influencia digital en liderazgo político requiere mucho más que popularidad. Supone presentar propuestas concretas sobre empleo, seguridad, educación, salud, transparencia, institucionalidad y desarrollo económico.
Al declarar que no apuesta al caos, Matías procura marcar distancia de cualquier discurso que pueda ser interpretado como radical o contrario a la inversión privada. Al mismo tiempo, reclama que se le reconozca como integrante legítimo de una nueva generación empresarial que ha construido capital y poder fuera de los círculos tradicionales.
La discusión ya no se limita a si Santiago Matías tiene seguidores suficientes para participar en política. La pregunta central es si podrá convertir su impacto mediático en una propuesta nacional organizada, responsable y capaz de generar confianza más allá de su audiencia habitual.




