Zaporizia, Ucrania. Al menos ocho personas, incluidos dos niños, murieron y otras 14 resultaron heridas tras un ataque ocurrido durante la madrugada contra un campamento turístico ubicado en Kyrylivka (Kirilivka), una localidad costera de la región de Zaporizia ocupada por Rusia, informaron las autoridades instaladas por Moscú.
El gobernador prorruso de la región, Yevgeny Balitsky, aseguró que el ataque impactó varias instalaciones recreativas situadas a orillas del mar de Azov, cerca de la ciudad de Melitópol. Según sus declaraciones, entre las víctimas mortales se encuentran dos menores de edad y varias de las personas heridas permanecen bajo atención médica.
Moscú acusa a Ucrania de atacar civiles
Tras el incidente, Balitsky calificó el hecho como un “ataque deliberado contra la población civil” y responsabilizó directamente a las fuerzas ucranianas de haber dirigido la ofensiva contra un complejo turístico que, según la versión de las autoridades rusas, no tenía objetivos militares.
Hasta el momento, el Gobierno de Ucrania no había emitido una respuesta oficial sobre estas acusaciones. En el contexto de la guerra, tanto Kiev como Moscú han negado reiteradamente atacar intencionalmente a la población civil y suelen rechazar las acusaciones formuladas por la parte contraria.
La guerra sigue cobrando víctimas
El ataque ocurre en medio de una nueva escalada de hostilidades entre Rusia y Ucrania, que en los últimos días ha dejado víctimas en ambos bandos.
Mientras las autoridades prorrusas denunciaban el ataque en Kyrylivka, funcionarios ucranianos también reportaron nuevos bombardeos rusos sobre distintas regiones del país, evidenciando la continuidad de un conflicto que supera ya los cuatro años desde la invasión a gran escala iniciada por Rusia en febrero de 2022.
Una región estratégica
La región de Zaporizia continúa siendo uno de los principales escenarios de la guerra debido a su importancia estratégica y a la presencia de infraestructuras clave. Kyrylivka, tradicionalmente conocida como un destino turístico sobre la costa del mar de Azov, permanece bajo control ruso desde los primeros meses del conflicto.
El ataque vuelve a poner de manifiesto el elevado costo humanitario de la guerra, donde la población civil continúa siendo la más afectada por los enfrentamientos. Mientras ambas partes mantienen versiones opuestas sobre lo ocurrido, las labores de rescate y evaluación de daños continúan en la zona afectada.




