Santo Domingo, R.D. — La vicepresidenta de la República, Raquel Peña, recibió en el Palacio Nacional la primera reproducción limitada de la Virgen Peregrina de Nuestra Señora de la Altagracia, una imagen que iniciará un nuevo recorrido dentro y fuera de la República Dominicana con el propósito de llevar un mensaje de fe y mantener viva una de las devociones religiosas más arraigadas en la identidad nacional.
La entrega fue realizada por Manuel Grullón Hernández, acompañado de monseñor Jesús Castro Marte, obispo de la Diócesis de Nuestra Señora de la Altagracia, durante un encuentro en el que se destacó el profundo significado espiritual, histórico y cultural que representa la Virgen de la Altagracia para millones de dominicanos.
La reproducción forma parte de una iniciativa que busca proyectar la devoción altagraciana más allá de los templos y fronteras nacionales, acercando la imagen de la considerada Madre Protectora del pueblo dominicano a comunidades, instituciones y hogares, incluyendo aquellos donde reside la diáspora dominicana.
Un elemento que otorga especial relevancia a esta nueva etapa de peregrinación es que la imagen fue bendecida por el papa León XIV en la Ciudad del Vaticano, fortaleciendo el simbolismo religioso de un recorrido que pretende convertirse en un puente de fe entre la República Dominicana y las comunidades dominicanas establecidas en otros países.

La vicepresidenta Peña resaltó el valor que representa la Virgen de la Altagracia dentro de la identidad dominicana y expresó su deseo de que este nuevo recorrido permita que su mensaje llegue a más lugares y hogares.
La devoción a Nuestra Señora de la Altagracia ocupa un lugar central en la historia religiosa del país. Cada 21 de enero, miles de personas se trasladan hasta Higüey para participar en las celebraciones en honor a la Virgen, mientras numerosas comunidades dominicanas en el extranjero mantienen viva esta tradición como una manera de conservar sus vínculos espirituales y culturales con la nación.
Con la entrega de esta primera reproducción limitada se abre ahora una nueva etapa para la Virgen Peregrina de la Altagracia, cuyo recorrido busca trascender distancias y convertirse también en un símbolo de unión para los dominicanos dentro y fuera del territorio nacional.
Más allá del valor artístico de la reproducción, la iniciativa lleva consigo un significado profundamente espiritual: hacer viajar una de las expresiones de fe más importantes del pueblo dominicano y llevar, junto a ella, una parte de la identidad nacional allí donde se encuentre un dominicano.




