Resolución 09-26: Lo que todas las empresas deben saber sobre los nuevos botiquines y puestos de primeros auxilios

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Por Annie Fernández

La seguridad laboral ha dado un paso importante en la República Dominicana. El Ministerio de Trabajo emitió la Resolución Núm. 09-26, una normativa que actualiza las reglas sobre botiquines y puestos de primeros auxilios en los centros de trabajo, con el objetivo de garantizar una respuesta más rápida y efectiva ante emergencias laborales.

La medida, firmada por el ministro Eddy Olivares, sustituye la Resolución 03-2019 y adapta las exigencias nacionales a estándares más modernos de prevención de riesgos y protección de la salud de los trabajadores.

¿A quién aplica?

La nueva resolución establece que todas las empresas con dos o más trabajadores deberán contar con un botiquín de primeros auxilios adecuado al nivel de riesgo de sus operaciones y a la cantidad de personal que labore en cada turno.

Esto significa que ya no se trata simplemente de tener una caja con vendas y alcohol en una esquina de la oficina. La normativa exige una planificación más rigurosa y una preparación acorde con los riesgos reales de cada actividad económica.

Tres tipos de botiquines según el nivel de riesgo

Uno de los principales cambios es la clasificación de los botiquines en tres categorías:

  • Tipo A: para empresas de bajo riesgo.
  • Tipo B: para actividades con riesgos intermedios.
  • Tipo C: para industrias o centros de trabajo de alto riesgo donde puedan producirse lesiones graves o accidentes fatales.

Esta clasificación busca que cada empresa disponga de los insumos necesarios para responder adecuadamente a las emergencias más probables dentro de su entorno laboral.

Capacitación obligatoria

La resolución también pone especial énfasis en la formación del personal.

Las empresas deberán designar responsables de primeros auxilios y contar con al menos una persona capacitada por cada 50 trabajadores o fracción. Además, la capacitación deberá renovarse cada dos años para garantizar que los conocimientos permanezcan actualizados.

Este aspecto resulta especialmente relevante porque, en una emergencia, los primeros minutos suelen ser determinantes para salvar vidas o evitar complicaciones mayores.

Puestos de primeros auxilios para empresas grandes

Las empresas con 100 o más trabajadores por turno deberán habilitar puestos de primeros auxilios equipados y con personal entrenado para brindar atención inicial. La normativa incluso contempla la incorporación de tecnologías como los Desfibriladores Externos Automáticos (DEA) cuando las condiciones así lo requieran.

Esta disposición acerca al país a estándares internacionales de seguridad ocupacional y preparación ante emergencias cardiovasculares.

Adiós a los medicamentos obsoletos

Otro cambio importante es la actualización del contenido de los botiquines.

La resolución prohíbe el uso de medicamentos e insumos considerados obsoletos o que puedan incentivar la automedicación, promoviendo únicamente materiales autorizados y compatibles con las normas sanitarias vigentes.

La intención es reducir riesgos derivados de tratamientos inadecuados y garantizar una atención inicial segura.

Más prevención, menos improvisación

La normativa dispone que los botiquines y puestos de primeros auxilios formen parte integral de los planes de emergencia y de los sistemas de gestión de seguridad y salud en el trabajo. También promueve la realización periódica de simulacros de evacuación y atención médica.

Más que una obligación administrativa, la Resolución 09-26 representa un cambio de enfoque: pasar de reaccionar ante los accidentes a prepararse para evitarlos y responder de manera eficiente cuando ocurran.

Un plazo de seis meses

Las empresas dispondrán de seis meses para adecuarse a las nuevas exigencias. La supervisión estará a cargo de la Inspección de Trabajo, el Viceministerio de Seguridad y Salud en el Trabajo y las Administradoras de Riesgos Laborales (ARL).

Una cultura de prevención

La Resolución 09-26 no debe verse únicamente como una nueva obligación regulatoria. También constituye una oportunidad para fortalecer la cultura de prevención en los lugares de trabajo, reducir riesgos, proteger vidas y garantizar entornos laborales más seguros para todos.

Porque cuando ocurre una emergencia, la diferencia entre una tragedia y una historia con final feliz muchas veces depende de algo tan simple como estar preparados.