La medicina entra en una nueva era: el Código Penal eleva las exigencias a los profesionales de la salud

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¡Se acabó recetar por teléfono! El nuevo Código Penal pone bajo la lupa a los médicos.

Sabían que la medicina es una profesión construida sobre la confianza. Cada día, los pacientes depositan en nosotros lo más valioso que tienen: su salud, su bienestar y, en muchas ocasiones, su propia vida. Por eso, cualquier discusión sobre el nuevo Código Penal y sus implicaciones para el ejercicio médico debe abordarse con seriedad, responsabilidad y, sobre todo, con honestidad.

Como médico, considero que la mayoría de las disposiciones que buscan fortalecer la responsabilidad profesional no deben verse como una amenaza para quienes ejercemos correctamente nuestra labor, sino como una oportunidad para elevar los estándares de calidad y seguridad en la atención de los pacientes.

A través de los años hemos visto cómo algunas prácticas, muchas veces realizadas por costumbre o por intentar ayudar a alguien de manera rápida, han ido sustituyendo procesos que son fundamentales para una atención médica segura. Recetar medicamentos por teléfono, emitir certificados sin evaluar personalmente al paciente, modificar tratamientos sin una valoración clínica o emitir recetas para terceros son acciones que, aunque parezcan inofensivas, pueden generar consecuencias graves.

La medicina no puede basarse en suposiciones.

Detrás de un síntoma aparentemente sencillo puede esconderse una condición compleja. Un dolor de cabeza puede ser estrés, pero también puede ser hipertensión severa. Una fiebre puede ser una infección común o el inicio de una enfermedad grave. Por eso, ningún médico responsable debería diagnosticar o indicar tratamientos sin una evaluación adecuada.

El nuevo Código Penal recuerda algo que nunca debimos olvidar: la práctica médica exige rigor, prudencia y responsabilidad.

Entiendo que algunos colegas expresen preocupación por los alcances de ciertas disposiciones. Es un debate legítimo. Vivimos en una época donde la telemedicina, las consultas virtuales y las herramientas digitales forman parte de la atención sanitaria moderna. La tecnología ha demostrado ser una aliada importante para ampliar el acceso a los servicios de salud.

Sin embargo, incluso en esos escenarios, deben existir protocolos claros, registros adecuados y mecanismos que garanticen la seguridad del paciente. La tecnología no puede convertirse en una excusa para relajar los estándares profesionales.

También es importante que la población comprenda que estas normas no solo generan obligaciones para los médicos. Los pacientes deben entender que solicitar certificados falsos, licencias sin evaluación médica o recetas para terceros también constituye una conducta incorrecta que puede tener consecuencias legales.

La relación médico-paciente debe estar basada en la transparencia y el respeto mutuo.

Como profesional de la salud, creo que las leyes deben proteger a los pacientes, pero también deben respaldar a los médicos que ejercen con ética y apego a la evidencia científica. Un sistema de salud fuerte requiere ambas cosas: derechos para los pacientes y responsabilidad para los profesionales.

La gran mayoría de los médicos dominicanos trabajamos con dedicación, sacrificio y compromiso. Cumplimos largas jornadas, enfrentamos situaciones complejas y tomamos decisiones que impactan directamente la vida de las personas. Por eso, quienes actuamos correctamente no debemos temer a una legislación que promueva la buena práctica médica.

La medicina es una vocación de servicio, pero también una profesión que exige disciplina y responsabilidad. Si el nuevo Código Penal contribuye a fortalecer esos principios, entonces estaremos dando un paso importante hacia una atención más segura, más ética y más humana para todos.

Porque al final, el verdadero centro de cualquier sistema de salud debe ser siempre el paciente.

articulista invitado

Dr. Oliver Méndez
Médico y articulista invitado.

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