El Seguro Nacional de Salud (SeNaSa) reiteró a los profesionales y centros que integran su red de prestadores que los códigos utilizados para autorizar y facturar servicios médicos son personales, exclusivos e intransferibles.
La institución advirtió que estos códigos no pueden ser prestados, cedidos, alquilados ni vendidos bajo ninguna circunstancia, debido a que cada uno identifica al profesional responsable de ofrecer una atención determinada.
Cada médico deberá garantizar que las consultas, procedimientos y demás servicios registrados mediante su código hayan sido realizados realmente por él y correspondan a las condiciones establecidas en su contrato con la administradora de riesgos de salud.
La utilización del código de un profesional por parte de otra persona, así como su empleo para facturar consultas o procedimientos que no fueron realizados, constituye una irregularidad que puede generar medidas administrativas e incluso acciones legales, dependiendo de la gravedad de los hechos.
Más que un número de facturación
El código de un prestador no es una simple herramienta administrativa. Representa su identidad dentro del sistema y permite determinar quién atendió al paciente, qué servicio fue ofrecido y quién asumió la responsabilidad profesional.
Cuando ese código es utilizado por otra persona se rompe la trazabilidad de la atención médica. El expediente puede reflejar que un especialista realizó un procedimiento cuando, en realidad, fue ejecutado por otro profesional o nunca se produjo.
Esta práctica también puede generar cargos indebidos, alterar los historiales clínicos y consumir parte de la cobertura disponible del afiliado. Una persona podría descubrir posteriormente que en su nombre fueron autorizados servicios que nunca solicitó ni recibió.
Protección de los recursos públicos
SeNaSa explicó que la medida procura proteger la calidad de las atenciones, la seguridad de sus afiliados y los recursos del Seguro Familiar de Salud.
Una facturación irregular no solo ocasiona pérdidas económicas para la institución. También reduce los fondos que deberían utilizarse para consultas, medicamentos, estudios y procedimientos de pacientes que realmente los necesitan.
Por esa razón, el control de los códigos debe acompañarse de mecanismos tecnológicos que permitan detectar patrones inusuales, facturaciones repetidas, procedimientos incompatibles y servicios registrados simultáneamente en lugares diferentes.
La advertencia adquiere especial importancia en momentos en que el sistema público de aseguramiento se encuentra bajo una intensa vigilancia social y judicial por investigaciones relacionadas con supuestas facturaciones de servicios no solicitados o no recibidos por afiliados. No obstante, SeNaSa presentó su comunicado como una medida institucional destinada a fortalecer la transparencia, sin establecer en este documento una vinculación directa con casos judiciales específicos.
Responsabilidad de los prestadores
Los médicos tienen la responsabilidad de custodiar sus credenciales, controlar quién accede a las plataformas de facturación y revisar periódicamente los servicios registrados a su nombre.
Los centros de salud, por su parte, deben garantizar que cada prestación sea facturada mediante el código del profesional que realmente ofreció la atención. Las clínicas no pueden manejar estos datos como si fueran credenciales colectivas o intercambiables entre empleados.
La institución también exhortó a los prestadores y afiliados a denunciar cualquier práctica irregular. SeNaSa dispone de canales especializados para recibir reportes de manera segura, entre ellos la línea telefónica *345.
Para los usuarios, la recomendación es revisar las autorizaciones recibidas, conservar sus documentos médicos y reportar cualquier consulta, medicamento o procedimiento que aparezca registrado sin haber sido solicitado.
El reforzamiento de estos controles constituye un paso necesario, pero su efectividad dependerá de la fiscalización constante y de la aplicación de consecuencias frente a las irregularidades comprobadas.
Proteger los códigos médicos no significa únicamente ordenar la facturación. Significa preservar la identidad profesional, garantizar la veracidad de los expedientes y evitar que los recursos destinados a la salud de millones de dominicanos terminen financiando servicios inexistentes.




