Cabo Rojo abre el sur al mundo

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El Aeropuerto Internacional de Cabo Rojo se perfila como una de las principales infraestructuras para impulsar la transformación económica, turística y social de la región sur de la República Dominicana.

El director general del Instituto Dominicano de Aviación Civil (IDAC), Igor Rodríguez Durán, informó que avanzan los trabajos de equipamiento y selección del personal que tendrá bajo su responsabilidad la prestación de los servicios aeronáuticos en la nueva terminal.

Rodríguez Durán explicó que la obra se convertirá en el noveno aeropuerto internacional del país y que su entrada en operación permitirá fortalecer la conectividad aérea de Pedernales y las demás provincias de la región.

El proyecto se desarrolla mediante un esquema de fideicomiso con participación del sector privado y forma parte de la estrategia gubernamental para convertir a Cabo Rojo en un nuevo destino turístico del Caribe.

La terminal permitirá que los visitantes lleguen directamente a Pedernales sin depender de largos recorridos terrestres desde otros aeropuertos. Esta conectividad será determinante para facilitar el funcionamiento de los hoteles, atraer nuevas inversiones y dinamizar actividades como el transporte, la gastronomía, el comercio y las excursiones.

Tecnología para una operación segura

Entre los equipos que serán instalados figura una torre de control equipada con sistemas modernos de comunicación, ayudas de navegación VOR/DME, una estación de observación meteorológica y mecanismos de respaldo energético.

La infraestructura también dispondrá de radares primario y secundario, así como tecnología ADS-B, utilizada para conocer con mayor precisión la posición y el desplazamiento de las aeronaves dentro del espacio aéreo.

Estos sistemas permitirán organizar las operaciones, suministrar información a los pilotos y mantener una vigilancia continua de los vuelos que lleguen o salgan de la terminal.

El avance de la construcción deberá estar acompañado por la formación y contratación del personal técnico responsable de las operaciones. Controladores de tránsito aéreo, técnicos de navegación, especialistas en meteorología y otros profesionales tendrán que cumplir con los estándares nacionales e internacionales de seguridad aeronáutica.

Una oportunidad para las comunidades

El aeropuerto representa una oportunidad histórica para Pedernales, Barahona, Independencia y Bahoruco. Durante décadas, la región sur ha reclamado mayores inversiones, empleos formales y una infraestructura capaz de conectarla con los principales mercados turísticos.

Sin embargo, su impacto no debe medirse únicamente por la cantidad de vuelos o visitantes. El verdadero éxito dependerá de cuántas oportunidades genere para los residentes de la zona.

La población local necesita capacitación para acceder a los empleos técnicos, administrativos, hoteleros y comerciales que surgirán con el desarrollo turístico. De lo contrario, existe el riesgo de que gran parte de las plazas sea ocupada por trabajadores trasladados desde otras provincias.

También será necesario mejorar las carreteras, los servicios de salud, el suministro de agua, la gestión de los residuos, la energía eléctrica y la seguridad ciudadana. Un aeropuerto internacional no puede desarrollarse de manera aislada del territorio que lo rodea.

Desarrollo con responsabilidad ambiental

Cabo Rojo está ubicado en una de las zonas de mayor riqueza natural del país, cerca de áreas protegidas, playas y ecosistemas de gran sensibilidad. Por eso, la expansión turística debe realizarse respetando rigurosamente las normas ambientales.

El crecimiento económico no puede producirse a costa de los recursos naturales que precisamente hacen atractiva a la región. La planificación deberá garantizar un manejo adecuado del agua, los residuos, las costas y la biodiversidad.

La construcción del Aeropuerto Internacional de Cabo Rojo representa mucho más que una nueva pista. Es la posibilidad de integrar definitivamente el sur al mapa turístico y económico de la República Dominicana.

El reto será convertir esta gran inversión en bienestar sostenible, empleos dignos y oportunidades reales para las comunidades. Si el desarrollo se ejecuta con planificación, inclusión y respeto por el medioambiente, Cabo Rojo podría convertirse en la puerta que durante décadas necesitó el sur para conectarse con el mundo.