Eduardo Hidalgo cuestiona el destino de los espacios destinados a niños de tres años y advierte que el año escolar comenzó con problemas de infraestructura, falta de cupos y centros educativos que todavía no pueden recibir estudiantes.
Santo Domingo.– La Asociación Dominicana de Profesores exigió al Ministerio de Educación explicar qué ocurrió con la construcción de 300 aulas destinadas a niños de tres años, en momentos en que persisten denuncias sobre falta de espacios, planteles en reparación y dificultades para garantizar el acceso al sistema educativo durante el inicio del año escolar 2026-2027.
El presidente del gremio, Eduardo Hidalgo, planteó que las autoridades deben ofrecer información clara sobre el estado de esas aulas, su ubicación y las razones por las cuales continúan existiendo dificultades para incorporar a miles de menores al nivel inicial.
La exigencia llega después del comienzo oficial del año escolar, celebrado el lunes 24 de agosto, cuando más de dos millones de estudiantes fueron convocados a integrarse a las aulas en todo el país.
Sin embargo, según la ADP, el regreso a clases no se desarrolla bajo las mismas condiciones en todos los centros educativos. Mientras algunos planteles iniciaron sus actividades con normalidad, otros enfrentan obras inconclusas, limitaciones de infraestructura y escasez de espacios disponibles.
El reclamo por las aulas destinadas a la primera infancia
El cuestionamiento sobre las 300 aulas pone en el centro del debate la capacidad del sistema educativo para recibir a niños de tres años, una población que necesita espacios adecuados, personal especializado y condiciones particulares para su desarrollo.
Abrir un aula para esta etapa no consiste únicamente en disponer de cuatro paredes y suficientes asientos. Los estudiantes de primera infancia requieren instalaciones seguras, mobiliario adaptado, servicios sanitarios apropiados, materiales educativos y acompañamiento pedagógico acorde con su edad.
Por eso, el reclamo del gremio no se limita a conocer si las aulas fueron construidas. También plantea la necesidad de determinar cuántas están terminadas, cuántas cuentan con equipamiento, cuáles se encuentran operativas y cuántos estudiantes pueden recibir realmente.
Si estos espacios fueron anunciados como parte de una estrategia para ampliar la educación inicial, corresponde a las autoridades informar a la ciudadanía cuál ha sido su nivel de ejecución y qué resultados concretos han producido.
La ADP advierte sobre miles de niños sin acceso
Eduardo Hidalgo había advertido previamente que alrededor de 153,000 niños de tres años podrían quedar fuera del sistema educativo por falta de espacios, una estimación del gremio que refleja, según su planteamiento, la magnitud del déficit en el nivel inicial.
La ADP sostiene que atender la demanda de los estudiantes más pequeños requeriría miles de aulas adicionales, una cantidad considerablemente superior a los 300 espacios sobre los cuales reclama explicaciones.
Estas cifras corresponden a estimaciones de la organización magisterial y no han sido confirmadas por el Ministerio de Educación, que maneja datos diferentes sobre la disponibilidad de cupos.
La discrepancia evidencia la necesidad de contar con estadísticas públicas, verificables y actualizadas que permitan conocer cuántos estudiantes permanecen sin acceso, en cuáles comunidades se concentra la demanda y qué capacidad real tienen los centros educativos.
Sin información precisa, el debate corre el riesgo de convertirse en un intercambio de cifras sin respuestas concretas para las familias que todavía buscan una escuela para sus hijos.
El liceo Unión Panamericana no pudo iniciar docencia
Durante una entrevista en el programa El Despertador, Hidalgo señaló como ejemplo la situación del liceo Unión Panamericana, en Santo Domingo, que no pudo iniciar la docencia debido a trabajos de intervención en su infraestructura.
De acuerdo con el dirigente, esas labores debieron realizarse durante el período de vacaciones para evitar interrupciones al comienzo del calendario escolar.
La situación refleja un problema recurrente: reparaciones que se extienden hasta los primeros días de clases y obligan a estudiantes y docentes a comenzar el año académico en medio de retrasos e incertidumbre.
Cuando una escuela permanece intervenida después de la fecha prevista para el regreso a clases, el impacto no recae únicamente sobre la institución. También afecta la organización de las familias, la continuidad del aprendizaje y el cumplimiento efectivo del calendario escolar.
Dos diagnósticos enfrentados
El Ministerio de Educación ha informado que desarrolla trabajos de mantenimiento y ampliación de la infraestructura escolar. A mediados de agosto, las autoridades reportaron intervenciones en 1,342 planteles, que abarcan 9,831 aulas.
También comunicaron la incorporación de más de 1,200 aulas nuevas y la expectativa de alcanzar aproximadamente 1,500 para el inicio del año escolar. La planificación oficial contempla completar entre 2,300 y 2,500 aulas nuevas antes de finalizar 2026.
La ADP, sin embargo, sostiene que esos esfuerzos siguen siendo insuficientes frente al crecimiento de la matrícula y las condiciones físicas que presentan numerosos centros educativos.
La diferencia entre ambas posiciones también se observa en las estimaciones sobre estudiantes sin cupo. Mientras el gremio ha mencionado cifras superiores a 300,000 alumnos de primaria y secundaria con dificultades de acceso, el Ministerio había informado previamente que alrededor de 6,000 estudiantes permanecían a la espera de un espacio.
La distancia entre ambos números es demasiado amplia para tratarla como un simple desacuerdo. El país necesita conocer cuál es la dimensión real del problema y cuáles criterios se utilizan para medirlo.
La primera infancia no puede esperar
La educación inicial desempeña un papel determinante en el desarrollo del lenguaje, la socialización, las habilidades cognitivas y la preparación de los niños para su trayectoria escolar.
Cuando un menor queda fuera del sistema por falta de cupo, no pierde únicamente un espacio dentro de un aula. También puede quedar excluido de experiencias de aprendizaje y acompañamiento que influyen en etapas posteriores de su formación.
Para muchas familias, especialmente aquellas con ingresos limitados, la ausencia de opciones educativas también representa dificultades adicionales de cuidado, organización laboral y estabilidad económica.
Por esa razón, la expansión del nivel inicial no puede sostenerse solamente en anuncios. Debe traducirse en aulas disponibles, docentes preparados y servicios que funcionen desde el comienzo del año escolar.
Un llamado a rendir cuentas
La solicitud de la ADP plantea preguntas concretas que el Ministerio de Educación debe responder: dónde están las 300 aulas destinadas a niños de tres años, cuántas han sido terminadas, cuáles están habilitadas y qué cantidad de estudiantes han recibido.
También corresponde aclarar si existen retrasos en la ejecución de las obras, qué comunidades resultarían beneficiadas y cuáles medidas se aplicarán para atender a los menores que todavía no encuentran cupo.
La discusión no debería agotarse en diferencias entre el Ministerio y el gremio magisterial. Lo esencial es garantizar que las inversiones educativas produzcan resultados visibles y que ningún niño quede excluido por falta de infraestructura.
Porque anunciar oportunidades no basta cuando las puertas que deberían abrirse para la primera infancia todavía no aparecen.




