La iniciativa contempla una alianza entre el Estado y el sector privado para levantar la obra en el Ensanche La Fe
Santo Domingo.– El Poder Ejecutivo depositó este miércoles ante la Cámara de Diputados un proyecto de ley destinado a establecer la estructura jurídica y financiera necesaria para construir un nuevo estadio de béisbol en el Ensanche La Fe, con capacidad y condiciones técnicas que permitan celebrar partidos oficiales de Grandes Ligas en la República Dominicana.
La iniciativa fue entregada al presidente de la Cámara de Diputados, Alfredo Pacheco, por una comisión encabezada por el consultor jurídico del Poder Ejecutivo, Jorge Subero Isa, quien preside la Comisión para el Estudio de un Nuevo Estadio de Béisbol.
El proyecto legislativo no implica que la construcción comenzará inmediatamente. Su aprobación permitiría crear la figura legal mediante la cual el Estado dominicano y los inversionistas privados podrán desarrollar conjuntamente el estadio y los proyectos inmobiliarios, comerciales y turísticos contemplados para garantizar su sostenibilidad económica.
La propuesta establece la creación de una corporación mixta. Bajo ese modelo, el Estado aportaría los terrenos públicos ubicados en el área donde actualmente funciona el Estadio Quisqueya Juan Marichal, mientras el sector privado asumiría el financiamiento necesario para desarrollar la nueva infraestructura.
A cambio del valor de los terrenos, el Estado conservaría una participación proporcional dentro de la sociedad y tendría representación obligatoria en su consejo de administración. Con esta disposición se busca impedir que el patrimonio público sea transferido a inversionistas particulares sin recibir una contraprestación.
La legislación también tendría que establecer los mecanismos de administración, supervisión y rendición de cuentas aplicables a la futura corporación. El objetivo es que el Gobierno mantenga capacidad de decisión sobre el proyecto y que los terrenos continúen vinculados al interés público.
Un estadio para más de 20,000 fanáticos
Los estudios preliminares plantean la construcción de una instalación con capacidad aproximada para entre 20,000 y 21,000 espectadores, tecnología de última generación y las condiciones de seguridad, iluminación, terreno, clubhouses, áreas de prensa y servicios requeridas para recibir encuentros internacionales.
La aspiración es que la República Dominicana pueda albergar partidos de exhibición, entrenamientos, eventos especiales e incluso juegos oficiales de las Grandes Ligas, aunque cualquier celebración de este nivel requerirá posteriormente la certificación y aprobación de la MLB.
El complejo no estaría limitado al estadio. La planificación contempla un desarrollo más amplio con áreas comerciales, proyectos inmobiliarios, instalaciones turísticas, estacionamientos y otros espacios capaces de generar los ingresos necesarios para operar y mantener la infraestructura.
¿Qué pasará con el Estadio Quisqueya?
La propuesta procura construir una instalación completamente nueva dentro del Ensanche La Fe, lo que requerirá una reconfiguración del espacio actualmente ocupado por el Estadio Quisqueya Juan Marichal y las áreas circundantes.
El Quisqueya fue inaugurado en 1955 y durante décadas ha sido la casa de los Tigres del Licey y los Leones del Escogido. Aunque ha recibido varias remodelaciones, su estructura presenta limitaciones frente a las exigencias de los estadios modernos y a los estándares requeridos para organizar encuentros de Grandes Ligas.
Uno de los puntos establecidos por la comisión es la preservación del Coliseo de Boxeo Carlos “Teo” Cruz, instalación que no deberá ser afectada por el desarrollo del nuevo complejo.
También será necesario diseñar un calendario de construcción que permita la continuidad del torneo de béisbol invernal. Antes de intervenir el estadio actual, las autoridades deberán establecer dónde jugarán temporalmente el Licey y el Escogido, así como garantizar que la temporada tradicional no sea suspendida.
Una obra que deberá someterse al escrutinio público
El depósito del proyecto abre ahora una etapa de discusión legislativa. Los diputados deberán analizar la participación accionaria del Estado, el valor de los terrenos, las responsabilidades de los inversionistas, las reglas de administración y los mecanismos para proteger el patrimonio público.
Hasta el momento no se ha informado oficialmente el costo definitivo de la obra, la duración de la construcción, la identidad de los posibles inversionistas ni el porcentaje que correspondería al Estado dentro de la corporación mixta. Estos elementos serán fundamentales para evaluar la viabilidad y transparencia del proyecto.
La posibilidad de contar con un estadio de nivel internacional representa una aspiración legítima para el país que más jugadores aporta a las Grandes Ligas fuera de Estados Unidos. Sin embargo, la dimensión deportiva de la obra no debe impedir una discusión rigurosa sobre su financiamiento, sus beneficios económicos y el destino de terrenos estatales de enorme valor.
El nuevo estadio puede convertirse en una infraestructura emblemática para el béisbol dominicano y en un motor de transformación urbana para el Ensanche La Fe. Pero su verdadero éxito dependerá de que la inversión privada, el interés deportivo y la protección del patrimonio público permanezcan bajo reglas claras y una vigilancia permanente.




