La moneda estadounidense perdió casi cinco pesos frente al valor registrado en enero. Mientras importadores y deudores en dólares pueden beneficiarse, las familias que reciben remesas y quienes cobran en divisas obtienen menos pesos por cada dólar.
Santo Domingo.— El dólar estadounidense continúa perdiendo terreno frente al peso dominicano y se mantiene por debajo de los RD$60, en un comportamiento que refleja el fortalecimiento de la moneda nacional durante 2026, pero que también plantea interrogantes sobre cómo se distribuyen sus efectos dentro de la economía.
Entre enero y agosto, el valor promedio del dólar en el mercado cambiario pasó de RD$63.64 a RD$58.67. La diferencia representa una reducción de RD$4.97 por cada dólar y una apreciación aproximada de 7.8 % para el peso, según las referencias utilizadas en el mercado.
Las cotizaciones recientes también confirman esa tendencia. Para este martes 25 de agosto, la tasa de referencia se situaba alrededor de RD$58.07 para la compra y RD$58.36 para la venta, aunque algunas entidades financieras ofertaban la divisa al público entre RD$59.50 y RD$59.90.
La diferencia entre la tasa de referencia y los precios ofrecidos por bancos o intermediarios responde a las condiciones particulares de cada entidad y a los márgenes aplicados en sus operaciones.
Sin embargo, detrás de la caída del dólar hay una realidad que va más allá de los indicadores macroeconómicos: una moneda nacional más fuerte puede representar alivio para algunos sectores y pérdida de ingresos para otros.
¿Por qué está bajando el dólar?
La apreciación del peso responde, principalmente, a una mayor disponibilidad de dólares en la economía dominicana.
Los ingresos generados por el turismo, las remesas, las exportaciones y la inversión extranjera han contribuido a incrementar la oferta de divisas, reduciendo la presión sobre el tipo de cambio.
Durante el primer semestre del año, el turismo generó aproximadamente US$6,716 millones, mientras que la inversión extranjera directa aportó alrededor de US$3,276.5 millones. Las exportaciones alcanzaron unos US$8,745.7 millones y las remesas sumaron aproximadamente US$6,291.3 millones en ese mismo período.
A esto se añade el comportamiento favorable de las exportaciones de oro y la estabilidad de las reservas internacionales, que ascendían a unos US$15,253 millones al cierre de julio.
En términos sencillos, cuando el país recibe suficientes dólares para cubrir la demanda de importadores, empresas y consumidores, la moneda estadounidense tiende a perder valor frente al peso.
Los sectores que pueden beneficiarse
Un dólar más barato puede favorecer a las empresas que importan productos, materias primas, medicamentos, equipos, vehículos y otras mercancías adquiridas en moneda estadounidense.
También representa una ventaja para las personas o compañías que deben realizar pagos en dólares, porque necesitan menos pesos para cumplir con sus obligaciones.
Si una empresa debía pagar US$1,000 cuando el dólar se cotizaba a RD$63.64, necesitaba RD$63,640. Con una tasa promedio de RD$58.67, ese mismo compromiso equivale a RD$58,670: una diferencia de RD$4,970.
El comportamiento también puede contribuir a moderar parte de las presiones inflacionarias sobre los productos importados, aunque ese beneficio no se traslada automáticamente al consumidor.
En julio, la inflación interanual se ubicó en 5.47 %, por encima del límite superior del rango meta del Banco Central, por lo que una reducción en los costos de importación podría ayudar a disminuir ciertas presiones sobre los precios.
Sin embargo, el resultado depende de otros elementos: transporte, combustibles, inventarios adquiridos anteriormente, márgenes comerciales e impuestos.
¿Por qué los precios no bajan al mismo ritmo?
Aunque el dólar registra una reducción importante, muchos consumidores no perciben una disminución equivalente en supermercados, farmacias, ferreterías y otros establecimientos.
La razón es que el tipo de cambio no constituye el único componente del precio final. Los negocios también enfrentan gastos de alquiler, salarios, electricidad, logística y reposición de mercancías.
Además, algunos productos disponibles actualmente fueron importados cuando la tasa de cambio era más elevada.
No obstante, la permanencia de precios altos también abre una discusión legítima: si el dólar aumenta y los productos suben rápidamente, ¿por qué no ocurre lo mismo cuando la divisa baja?
La respuesta exige seguimiento a los costos reales, vigilancia de los mercados y mayor transparencia en la formación de precios, especialmente en artículos esenciales para los hogares dominicanos.
Las remesas pierden poder de cambio
La caída del dólar tiene un efecto distinto para las familias que reciben dinero desde Estados Unidos y otros países.
Una remesa de US$500 que en enero podía representar aproximadamente RD$31,820 se convierte ahora, tomando como referencia RD$58.67 por dólar, en alrededor de RD$29,335.
La diferencia es de RD$2,485 por una misma transferencia.
Para los hogares que dependen de estos recursos para cubrir alquiler, alimentación, estudios o medicamentos, esa reducción tiene consecuencias inmediatas.
En sectores como Los Alcarrizos, Pantoja, Pedro Brand y otras comunidades donde numerosas familias reciben apoyo económico de parientes en el exterior, el fortalecimiento del peso puede traducirse en menos dinero disponible al momento de cambiar las remesas.
Lo mismo sucede con trabajadores independientes, profesionales y pequeños negocios que cobran en dólares, pero pagan sus gastos cotidianos en pesos dominicanos.
Exportadores y turismo también observan el mercado
Las empresas que reciben ingresos en dólares y cubren buena parte de sus costos en pesos pueden experimentar una reducción en el valor local de sus ventas.
Ese escenario puede afectar a determinados exportadores, negocios turísticos y proveedores vinculados a mercados internacionales, particularmente si deben asumir salarios, servicios e insumos cuyos precios permanecen elevados.
No significa que todos estos sectores estén atravesando dificultades, pero sí que una apreciación prolongada obliga a revisar presupuestos, márgenes y niveles de competitividad.
La discusión económica, por tanto, no debe limitarse a celebrar que el dólar baja. También resulta necesario identificar cuáles actividades se benefician, cuáles enfrentan presiones y cómo evitar que la estabilidad cambiaria produzca desequilibrios en otros sectores.
¿Puede bajar todavía más?
Algunos análisis financieros internacionales han planteado escenarios en los que el dólar podría acercarse a RD$57, impulsado por el flujo de divisas procedente del turismo, las exportaciones, las remesas y la inversión extranjera.
Sin embargo, se trata de proyecciones sujetas a cambios y no de una tasa garantizada.
El comportamiento futuro dependerá de factores como los precios internacionales del petróleo, la entrada de capitales, la demanda local de dólares, las condiciones financieras internacionales y las decisiones de política monetaria.
Por ahora, la caída por debajo de los RD$60 confirma un fortalecimiento significativo del peso dominicano. Pero el verdadero desafío consiste en determinar si esa mejoría cambiaria también se convierte en beneficios reales para la población.
Porque una moneda más fuerte puede ser una buena noticia para la economía, pero su impacto solo será verdaderamente positivo si también se refleja en el bolsillo de las familias.




