Pacheco sobre salida de Guzmán Peralta: “Bien muerto, pero mal matao”

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Santo Domingo.— El presidente de la Cámara de Diputados, Alfredo Pacheco, reaccionó con una expresión popular a la reciente sustitución del mayor general Ramón Antonio Guzmán Peralta de la dirección de la Policía Nacional, dejando entrever que, aunque considera que el cambio podía producirse, cuestiona la manera en que fue manejada la salida del alto oficial.

“Bien muerto, pero mal matao”, expresó Pacheco durante una entrevista en el programa El Día, al ser abordado sobre el discurso pronunciado por Guzmán Peralta tras conocerse su relevo y sobre los recientes movimientos realizados por el Gobierno en la institución policial.

La frase, utilizada popularmente para describir una decisión que puede tener justificación pero cuya ejecución genera cuestionamientos, llamó inmediatamente la atención por provenir de una de las principales figuras políticas del oficialismo y actual presidente de la Cámara de Diputados.

Las declaraciones se producen después de que Guzmán Peralta dejara la dirección de la Policía Nacional en medio de una nueva reestructuración de la cúpula de la institución. Su salida estuvo acompañada de un discurso que generó comentarios en distintos sectores políticos y sociales por el tono y los señalamientos realizados durante su despedida.

Pacheco no centró sus declaraciones en desconocer la facultad constitucional del presidente Luis Abinader para realizar cambios dentro de los organismos de seguridad. Su expresión apuntó más bien hacia las circunstancias que rodearon el relevo y la manera en que terminó desarrollándose públicamente la transición.

El episodio vuelve a colocar sobre la mesa un asunto que trasciende los nombres de quienes ocupan la Dirección General de la Policía: la estabilidad del mando policial en medio de una reforma que el Gobierno ha presentado como una de sus principales apuestas institucionales.

La Policía Nacional atraviesa un proceso de transformación que busca profesionalizar a sus miembros, modernizar sus estructuras y mejorar la relación con la ciudadanía. Por ello, cada movimiento en su máxima dirección genera expectativas sobre la continuidad de los planes que ya se encuentran en ejecución y sobre los resultados que reclama la población en materia de seguridad.

La expresión de Alfredo Pacheco introduce además un elemento político al debate. No se trata de una crítica proveniente de la oposición, sino de una valoración realizada por una figura relevante del propio partido gobernante, lo que demuestra que dentro del oficialismo también existen opiniones sobre la forma en que se producen determinadas decisiones administrativas.

Más allá de la frase que rápidamente comenzó a circular, el debate de fondo permanece abierto: los cambios de mando pueden ser una atribución natural del Poder Ejecutivo, pero la manera en que se ejecutan también comunica estabilidad, reconocimiento institucional y continuidad.

Y precisamente ahí parece encontrarse el mensaje de Pacheco: el cambio podía llegar, pero quizás la forma de hacerlo pudo ser diferente.