Santo Domingo.– Un día como hoy, 1 de septiembre de 1906, nació en Navarrete —hoy municipio Villa Bisonó, provincia Santiago— Joaquín Antonio Balaguer Ricardo, una de las figuras más influyentes, longevas y controvertidas de la historia política de la República Dominicana.
Abogado, escritor, poeta, ensayista y político, Balaguer ocupó la Presidencia de la República durante los períodos 1960-1962, 1966-1978 y 1986-1996. Su presencia se extendió por más de seis décadas de vida pública, desde la dictadura de Rafael Leónidas Trujillo hasta la consolidación del sistema democrático contemporáneo.
Del régimen de Trujillo al control del poder
Balaguer desempeñó importantes funciones durante la dictadura trujillista. Fue diplomático, secretario de Estado, vicepresidente y, posteriormente, presidente tras la renuncia de Héctor Bienvenido Trujillo en 1960.
La muerte de Rafael Leónidas Trujillo, el 30 de mayo de 1961, lo colocó en el centro de una compleja transición política. Después de abandonar el país y permanecer varios años en el exilio, regresó para competir en las elecciones de 1966, celebradas después de la Guerra de Abril y de la intervención militar estadounidense.
Su victoria dio inicio al período conocido como “Los doce años de Balaguer”, entre 1966 y 1978.
Obras públicas frente a represión política
Durante sus gobiernos se impulsó una amplia política de construcción de carreteras, avenidas, presas, hospitales, escuelas, complejos habitacionales y otras grandes infraestructuras. Esa obra material transformó parte del territorio nacional y se convirtió en uno de los principales pilares de su legado.
Sin embargo, los doce años también estuvieron marcados por denuncias de persecución, desapariciones, encarcelamientos y asesinatos de dirigentes políticos, sindicales y estudiantiles. Organizaciones y estudios históricos atribuyen a los cuerpos de seguridad y a grupos paramilitares una fuerte represión contra sectores opositores, especialmente de izquierda.
Esa dualidad continúa acompañando cualquier valoración sobre Balaguer: para algunos fue el constructor que modernizó la infraestructura del país; para otros, el gobernante bajo cuya administración se restringieron libertades y se toleraron graves violaciones de los derechos humanos.
Su regreso y la crisis electoral de 1994
Después de entregar el poder en 1978, Balaguer regresó a la Presidencia en 1986 y permaneció allí hasta 1996. Para entonces enfrentaba serias limitaciones visuales, pero conservaba una sorprendente capacidad de dirección política y un profundo conocimiento de la sociedad dominicana.
Las cuestionadas elecciones de 1994 provocaron una crisis que terminó con el denominado Pacto por la Democracia. Como resultado, su mandato fue reducido de cuatro a dos años y se introdujeron cambios importantes en el sistema electoral, incluyendo la segunda vuelta presidencial.
En 1996, aunque ya no era candidato, volvió a demostrar su influencia al respaldar a Leonel Fernández frente a José Francisco Peña Gómez. Aquella alianza, conocida como el Frente Patriótico, confirmó que Balaguer podía determinar el rumbo electoral aun cuando no encabezara la boleta.
Mucho más que un político
Su producción intelectual fue extensa. Cultivó la poesía, el ensayo histórico, la crítica literaria, la biografía y el discurso político. En 1990 compartió el Premio Nacional de Literatura con Juan Bosch, quien también fue su adversario político durante décadas.
Balaguer falleció en Santo Domingo el 14 de julio de 2002, a los 95 años. Hasta sus últimos días conservó una influencia considerable dentro del Partido Reformista Social Cristiano y en las principales decisiones políticas nacionales.
A 120 años de su nacimiento, Joaquín Balaguer permanece como una figura imposible de reducir a una sola interpretación. Su nombre está asociado a la transformación material del país, pero también a uno de los períodos más dolorosos y cuestionados de la democracia dominicana.
Recordarlo exige mirar la historia completa: las obras que todavía permanecen, el poder que concentró, las instituciones que moldeó y las heridas que aún reclaman memoria. Porque Balaguer no fue solamente un presidente; fue un protagonista determinante de la República Dominicana del siglo XX, cuya influencia todavía puede sentirse en la cultura política nacional.




