Raquel Peña encabeza diálogo regional para fortalecer los sistemas de salud ante emergencias

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Autoridades y expertos de 25 países se reúnen en Santo Domingo para diseñar estrategias que permitan mantener los servicios sanitarios durante desastres y crisis

Santo Domingo.– La vicepresidenta de la República, Raquel Peña, encabezó este miércoles la apertura del Diálogo Regional de Política “Construyendo sistemas de salud resilientes en América Latina y el Caribe”, un encuentro organizado por el Banco Interamericano de Desarrollo que reúne en el país a autoridades sanitarias, responsables de finanzas públicas y especialistas de 25 naciones.

La jornada tiene como propósito identificar estrategias para que los sistemas de salud puedan anticiparse a los riesgos, responder con rapidez y mantener en funcionamiento sus servicios esenciales durante terremotos, huracanes, inundaciones, epidemias y otras situaciones de emergencia.

Durante su intervención, Peña afirmó que el Gobierno dominicano ha asumido la salud como un pilar estratégico, bajo una visión que procura fortalecer la prevención, garantizar atención oportuna y aumentar la capacidad institucional para responder ante acontecimientos que puedan afectar a la población.

La vicepresidenta, quien también coordina el Gabinete de Salud, sostuvo que la resiliencia sanitaria no comienza cuando se produce una emergencia, sino mucho antes, mediante la planificación, el fortalecimiento de las instituciones y la preparación constante del personal.

“Prevenir también es una forma de construir resiliencia”, expresó Peña al destacar que los servicios de salud deben estar preparados para continuar protegiendo vidas, incluso cuando las condiciones normales de funcionamiento desaparecen.

Prepararse antes de la crisis

El ministro de Salud Pública, Víctor Atallah, señaló que la fortaleza de un sistema sanitario no puede medirse únicamente por su desempeño en circunstancias normales, sino por su capacidad para continuar atendiendo a la población cuando enfrenta una crisis.

Atallah explicó que la preparación debe incluir la identificación de riesgos, la asignación clara de responsabilidades, la protección de hospitales y centros de salud, el abastecimiento oportuno de medicamentos e insumos y la capacitación del personal para trabajar bajo condiciones extraordinarias.

Un sistema resiliente necesita instalaciones capaces de soportar fenómenos naturales, plantas eléctricas funcionales, reservas de agua, redes de comunicación, rutas alternativas para el traslado de pacientes y mecanismos para evitar la interrupción de los servicios de emergencia, maternidad, cuidados intensivos y tratamiento de enfermedades crónicas.

La experiencia regional ha demostrado que un hospital puede permanecer físicamente en pie y, sin embargo, quedar inoperante por falta de electricidad, agua, medicamentos, personal o acceso vial. Por esa razón, la resiliencia sanitaria debe abarcar tanto la infraestructura como la organización interna y las cadenas de suministro.

Amenazas cada vez más complejas

El diálogo responde al aumento de amenazas que afectan a América Latina y el Caribe, entre ellas las olas de calor extremo, sequías, tormentas, inundaciones, terremotos y cambios en el comportamiento de enfermedades transmitidas por mosquitos y otros vectores.

Estos fenómenos pueden provocar daños directos a las instalaciones de salud, aumentar la demanda de atención médica y dificultar el acceso de las comunidades a los servicios. También pueden interrumpir el transporte de medicamentos, afectar la refrigeración de vacunas y reducir la disponibilidad de agua segura.

El encuentro cobra especial relevancia para la República Dominicana después de la celebración del Simulacro Nacional de Evacuación por Terremoto. La preparación ciudadana constituye un componente esencial, pero también resulta necesario determinar si los hospitales, ambulancias y centros de atención primaria están en condiciones de continuar funcionando después de un evento sísmico de gran magnitud.

Planificación y presupuesto

Las autoridades participantes analizarán cómo incorporar la gestión de riesgos a la planificación sanitaria, las inversiones públicas, la elaboración de presupuestos y la operación cotidiana de los centros asistenciales.

Uno de los desafíos principales consiste en pasar de los planes escritos a acciones verificables. Esto implica realizar evaluaciones periódicas de vulnerabilidad, corregir fallas estructurales, mantener equipos de emergencia y asegurar recursos económicos antes de que ocurra una crisis.

Javier Guzmán, jefe de la División de Salud, Nutrición y Población del BID, indicó que el organismo acompañará a los países mediante conocimientos especializados, asistencia técnica y financiamiento, con el objetivo de convertir los planes de resiliencia en servicios capaces de permanecer operativos cuando más se necesitan.

El diálogo regional se desarrolla en Santo Domingo del 9 al 11 de septiembre. Durante las jornadas, los representantes intercambiarán experiencias y evaluarán mecanismos para fortalecer la cooperación entre los países.

En el acto participaron el director del Servicio Nacional de Salud, Julio Landrón; el representante de la Organización Panamericana de la Salud, Bernardino Vitoy, además de ministros, viceministros y directores de salud de América Latina y el Caribe.

Construir un sistema de salud resiliente requiere inversión, coordinación y vigilancia continua. No se trata solamente de reaccionar correctamente cuando ocurre una emergencia, sino de garantizar que hospitales, medicamentos, personal y servicios permanezcan disponibles precisamente en el momento en que la población se encuentra más vulnerable.