Por Yudelka Batista
Viceministra de Fortalecimiento y Desarrollo del Sector Salud
Este artículo, escrito por Yudelka Batista, viceministra de Fortalecimiento y Desarrollo del Sector Salud, invita a reflexionar sobre una transformación profunda: la salud digital no debe verse únicamente como una innovación tecnológica, sino como una herramienta de fortalecimiento institucional, garantía de derechos y construcción de confianza pública.
La idea central es poderosa: en un sistema de salud moderno, la información clínica ya no cumple únicamente una función asistencial. También puede constituir evidencia objetiva, verificable y jurídicamente relevante cuando se requiere reconstruir lo ocurrido durante la prestación de un servicio de salud. Por eso, el artículo destaca que la calidad, la integridad y la trazabilidad de los datos clínicos adquieren una importancia sin precedentes en el nuevo Código Procesal Penal.
Desde esta mirada, Yudelka Batista plantea que el expediente único de salud representa mucho más que un archivo digital. Es una expresión concreta de un Estado que busca proteger mejor a las personas. Cuando un paciente tiene una historia clínica fragmentada entre hospitales, centros, médicos y sistemas que no se comunican entre sí, el sistema pierde capacidad de respuesta. Esa fragmentación afecta la continuidad de la atención, debilita la toma de decisiones clínicas y limita la posibilidad de contar con información confiable cuando surgen conflictos, auditorías o procesos judiciales.
También resulta relevante que la autora no idealice la tecnología. Reconoce que instalar una plataforma no equivale a transformar el sistema. La verdadera transformación ocurre cuando los profesionales de la salud incorporan estas herramientas a su práctica diaria, documentan adecuadamente, comprenden el valor de los datos y la tecnología deja de sentirse como una carga administrativa para convertirse en un apoyo clínico, legal y humano.
Desde una perspectiva institucional, el texto plantea un punto clave: la salud digital requiere gobernanza de datos. No basta con digitalizar expedientes; hay que definir quién accede a la información, bajo qué criterios, con qué niveles de seguridad, para qué fines y con qué mecanismos de auditoría. Sin esa gobernanza, la digitalización puede generar nuevos riesgos: pérdida de confidencialidad, uso indebido de información sensible, registros incompletos o sistemas incapaces de comunicarse entre sí.
En ese sentido, el expediente clínico electrónico, la interoperabilidad y el récord único de salud deben entenderse como pilares de una nueva cultura sanitaria basada en la evidencia, la transparencia y la responsabilidad. Un registro clínico completo y verificable protege al paciente, pero también al médico, al personal de enfermería, a los centros de salud y al propio Estado. La información bien documentada reduce las ambigüedades, fortalece la seguridad jurídica y mejora la confianza ciudadana.
La reflexión final del artículo de Yudelka Batista, viceministra de Fortalecimiento y Desarrollo del Sector Salud, es que la tecnología es solo un medio. El verdadero propósito es construir un sistema de salud más humano, integrado, seguro y confiable. La salud digital, cuando se implementa con ética, gobernanza y visión pública, permite que el Estado responda mejor, que los profesionales trabajen con mayor respaldo y que los ciudadanos reciban una atención más continua, transparente y centrada en sus derechos.




