El país cerró 2025 con 125,715 empresas formales y más de 2.5 millones de puestos de trabajo, aunque persisten desafíos relacionados con la supervivencia de los negocios, el acceso al financiamiento y la concentración económica.
Santo Domingo.– El tejido empresarial de la República Dominicana mantuvo una trayectoria de crecimiento durante 2025, con la incorporación de 14,458 nuevas empresas al mercado formal. El dato confirma el dinamismo de la iniciativa privada y la capacidad de los dominicanos para generar negocios, empleos y oportunidades económicas.
El informe del Directorio y Demografía Empresarial Formal de la Oficina Nacional de Estadística establece que el país alcanzó las 125,715 empresas registradas, cifra que representa un crecimiento interanual de 4.5 %.
Las nuevas unidades empresariales representaron una tasa de nacimiento de aproximadamente 11.6 %. Sin embargo, este indicador registra la cantidad de empresas que comenzaron operaciones y no necesariamente el crecimiento neto, debido a que también deben considerarse los negocios que cerraron o dejaron de tener trabajadores formalmente registrados.
Comercio continúa dominando
El comercio se mantuvo como la principal actividad económica, al concentrar el 31.9 % de las empresas formales. Le siguieron las actividades profesionales, científicas y técnicas, con el 10.2 %, y la construcción, con el 7.1 %.
Esta composición demuestra que gran parte del emprendimiento dominicano continúa concentrándose en actividades comerciales y de servicios. Aunque estos sectores permiten una entrada relativamente rápida al mercado, muchos de sus negocios enfrentan márgenes reducidos, alta competencia, informalidad y dificultades para obtener financiamiento.
Uno de los grandes desafíos nacionales consiste en lograr que las nuevas empresas no solamente nazcan, sino que puedan mantenerse, crecer, innovar y generar empleos estables. La cantidad de registros constituye una señal positiva, pero la verdadera fortaleza del ecosistema dependerá de la supervivencia de esos emprendimientos a mediano y largo plazo.
Más de 2.5 millones de empleos formales
El crecimiento empresarial también tuvo un efecto importante sobre el mercado laboral. Durante 2025 se contabilizaron 2,567,517 empleos formales, equivalentes a un aumento de 3.2 % respecto al año anterior.
La administración pública y defensa concentraron el 26.1 % de los puestos registrados; el comercio, el 16.1 %, y las industrias manufactureras, el 12.6 %.
Aunque las micro, pequeñas y medianas empresas constituyen la inmensa mayoría de las unidades productivas, las grandes compañías continúan concentrando una proporción considerable de los empleos. Esta realidad evidencia la necesidad de fortalecer a las mipymes para que puedan aumentar su productividad, contratar más trabajadores y superar su condición de negocios de subsistencia.
Una economía concentrada territorialmente
El informe también refleja una marcada concentración geográfica. La región Ozama, integrada por el Distrito Nacional y la provincia Santo Domingo, reunió el 49.6 % de las empresas y el 65.6 % del empleo formal del país.
La región Cibao Norte ocupó el segundo lugar, con el 20.7 % de las empresas y el 14 % de los puestos de trabajo.
Esta desigualdad territorial plantea la necesidad de promover inversiones, infraestructura, capacitación y financiamiento fuera de los principales centros urbanos. El crecimiento empresarial será verdaderamente transformador cuando las oportunidades también lleguen a las provincias y comunidades donde el empleo formal continúa siendo limitado.
Crecer no es suficiente
La creación de más de 14,000 empresas constituye una señal alentadora para la economía dominicana, pero no debe interpretarse de manera aislada. Registrar un negocio es apenas el primer paso. Mantenerlo abierto frente a los impuestos, los costos operativos, la burocracia, el acceso limitado al crédito y la competencia informal representa el verdadero desafío.
El país necesita políticas que acompañen a los emprendedores durante sus primeros años, faciliten la digitalización, reduzcan trabas administrativas y conecten a las pequeñas empresas con oportunidades reales de financiamiento y contratación.
La resiliencia empresarial dominicana está demostrada. El próximo reto será convertir ese impulso emprendedor en compañías sostenibles, empleos dignos y desarrollo económico distribuido de manera más equilibrada en todo el territorio nacional.




