Santo Domingo.– República Dominicana y Estados Unidos iniciaron formalmente conversaciones sobre su agenda arancelaria bilateral, en un esfuerzo dirigido a fortalecer las relaciones económicas, proteger el intercambio comercial y avanzar en asuntos considerados estratégicos para ambos países.
La primera reunión estuvo encabezada por el ministro de Relaciones Exteriores dominicano, Víctor “Ito” Bisonó, y el representante comercial adjunto de Estados Unidos, Jeffrey Goettman, funcionario responsable de varias regiones, entre ellas el hemisferio occidental. El encuentro permitió identificar los principales temas de interés y establecer los próximos pasos del proceso de diálogo.
Aunque las autoridades no ofrecieron detalles sobre los productos, sectores o tasas arancelarias que serán discutidos, el inicio de las conversaciones adquiere especial importancia para República Dominicana. Estados Unidos continúa siendo el principal socio comercial del país y el destino de casi la mitad de las exportaciones nacionales.
Durante 2025, las exportaciones dominicanas alcanzaron los 14,645.23 millones de dólares, de las cuales un 48.6 % fue dirigido al mercado estadounidense. En ese mismo período, la inversión extranjera directa procedente de Estados Unidos ascendió a 1,042.8 millones de dólares, cifras que reflejan el peso de esa relación para la estabilidad económica y la generación de empleos en territorio dominicano.
Una negociación de alto interés nacional
La revisión de la agenda arancelaria puede incidir directamente en la competitividad de sectores como zonas francas, agricultura, manufactura, dispositivos médicos, textiles, tabaco y productos agroindustriales. Cualquier modificación en los impuestos aplicados a las mercancías podría facilitar su entrada al mercado estadounidense o, por el contrario, elevar los costos para productores, exportadores y consumidores.
El diálogo también representa una oportunidad para que el Gobierno dominicano defienda condiciones comerciales justas y preserve los beneficios alcanzados mediante el tratado de libre comercio DR-CAFTA. La prioridad deberá ser evitar que nuevas cargas económicas reduzcan la capacidad de las empresas nacionales para competir en su mercado más importante.
Las conversaciones forman parte de los acercamientos realizados recientemente por Bisonó con autoridades estadounidenses, congresistas y funcionarios vinculados con la política exterior y económica de Washington.
Más que una reunión diplomática, este proceso coloca sobre la mesa intereses que pueden repercutir en las exportaciones, la inversión extranjera, el empleo y el precio de determinados productos. El desafío para República Dominicana será convertir el diálogo en resultados concretos, defender a sus sectores productivos y garantizar que cualquier acuerdo preserve los intereses económicos del país.




