Habilitación de establecimientos de salud: la primera garantía de una atención médica segura

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Verificar que un centro cuente con la autorización del Ministerio de Salud Pública puede marcar la diferencia entre recibir una atención de calidad o exponerse a riesgos innecesarios.

En una época donde la oferta de servicios médicos, odontológicos y estéticos crece aceleradamente, la confianza del paciente no puede basarse únicamente en la apariencia de un establecimiento, las recomendaciones en redes sociales o el prestigio de un profesional. La primera garantía de seguridad comienza con una pregunta sencilla, pero fundamental: ¿ese centro está debidamente habilitado por el Ministerio de Salud Pública?

En República Dominicana, la habilitación constituye un requisito legal indispensable para que cualquier establecimiento pueda ofrecer servicios de salud. Más que un trámite administrativo, representa el proceso mediante el cual las autoridades certifican que un centro reúne las condiciones necesarias para brindar una atención segura, con estándares mínimos de calidad, infraestructura, equipamiento y personal debidamente calificado.

La finalidad de este proceso es proteger la vida y la salud de los ciudadanos, garantizando que los servicios médicos se desarrollen bajo criterios técnicos y sanitarios previamente establecidos.

¿Qué implica la habilitación?

Para obtener la autorización de funcionamiento, un establecimiento debe demostrar que cumple con múltiples requisitos relacionados con la infraestructura física, el equipamiento médico, las normas de bioseguridad, la organización administrativa y la capacidad del personal que prestará los servicios.

Asimismo, cada centro debe contar con un director médico responsable, quien asume la responsabilidad legal y administrativa sobre las atenciones que allí se ofrecen y sobre el cumplimiento de la normativa sanitaria vigente.

No todos los establecimientos están autorizados para realizar los mismos procedimientos. La habilitación determina específicamente la cartera de servicios que cada centro puede ofrecer, por lo que una clínica autorizada únicamente para consultas, por ejemplo, no puede realizar procedimientos quirúrgicos si estos no forman parte de su autorización oficial.

La advertencia de Salud Pública

El director de Habilitación y Acreditación del Ministerio de Salud Pública, doctor Juan Gerardo Mesa, ha reiterado que la habilitación constituye una obligación legal y un mecanismo diseñado para garantizar la seguridad del paciente.

De acuerdo con el funcionario, este proceso busca asegurar cuatro pilares fundamentales del sistema sanitario: la seguridad del paciente, la calidad de la atención, la eficiencia en la prestación de los servicios y la optimización de los recursos, promoviendo además una atención equitativa para toda la población.

Mesa también ha advertido que durante las inspecciones realizadas por la institución se han identificado establecimientos que operaban sin licencia de habilitación vigente o realizando procedimientos para los cuales no estaban autorizados, una situación que representa un incumplimiento de la normativa sanitaria y un riesgo para quienes reciben atención médica.

En relación con el intrusismo profesional, ha sido enfático al cuestionar que personas sin la formación académica ni la autorización correspondiente participen en procedimientos médicos o quirúrgicos, recordando que estas prácticas comprometen seriamente la seguridad de los pacientes y la responsabilidad ética y legal de los profesionales involucrados.

¿Cómo puede verificar un ciudadano si un centro está habilitado?

Los especialistas recomiendan que, antes de someterse a cualquier procedimiento médico o estético, los pacientes realicen algunas verificaciones básicas:

  • Solicitar que se muestre la licencia de habilitación del establecimiento, la cual debe permanecer visible para el público.
  • Confirmar que la licencia se encuentre vigente.
  • Verificar que el procedimiento que se realizará forme parte de la cartera de servicios autorizada para ese centro.
  • Asegurarse de que el profesional que realizará la atención esté debidamente acreditado para ejercer.

La popularidad en redes sociales, el número de seguidores o las promociones comerciales nunca sustituyen la autorización legal ni la preparación profesional requerida para ofrecer servicios de salud.

Un compromiso con la seguridad del paciente

El crecimiento de procedimientos estéticos y tratamientos mínimamente invasivos ha incrementado la necesidad de fortalecer la vigilancia sanitaria. En muchos casos, personas son atraídas por ofertas económicas sin comprobar si el establecimiento cumple con las condiciones exigidas por la ley.

Las consecuencias pueden ser graves: infecciones, complicaciones médicas, secuelas permanentes e incluso la pérdida de vidas, situaciones que, en muchos casos, pudieron prevenirse con una simple verificación previa.

La habilitación no representa un sello de excelencia absoluta, pero sí constituye la primera garantía de que un establecimiento ha sido evaluado por las autoridades competentes y cumple con los requisitos mínimos para operar.

Una responsabilidad compartida

La supervisión corresponde al Estado, pero la prevención también comienza con el ciudadano. Preguntar por la licencia de habilitación, verificar quién realizará el procedimiento y confirmar que el establecimiento está autorizado son acciones sencillas que pueden evitar consecuencias irreparables.

La salud es un derecho, pero también una responsabilidad. Elegir establecimientos debidamente habilitados no solo protege al paciente, sino que fortalece un sistema sanitario basado en la calidad, la legalidad y la seguridad.

Porque, al final, la mejor decisión siempre será confiar la salud en manos de profesionales capacitados y en centros que hayan demostrado cumplir con los estándares que exige la ley.