Santo Domingo. Los XXV Juegos Centroamericanos y del Caribe continúan dejando emociones para la delegación dominicana, que ha respondido al respaldo de su público con una actuación que la mantiene entre las principales potencias del evento. Al cierre de las más recientes jornadas, la República Dominicana ocupa el quinto lugar del medallero general, con 6 medallas de oro, 5 de plata y 15 de bronce, consolidándose como una de las delegaciones más competitivas de la región.
El gran protagonista de la actuación dominicana ha sido el judo, disciplina que ha aportado el mayor número de preseas para el país. Entre sus figuras destacan Ana Rosa García y Esmeralda Damiano, ambas ganadoras de medallas de oro, además de la plata conquistada por José Nova y las destacadas actuaciones de Estefanía Soriano, Diego García, Maikor Louis, Josefa Samantha y Creymarlin Valdez, quienes también subieron al podio.
El taekwondo también ha sido una fuente importante de alegrías para la afición dominicana. Wilfrido de la Cruz se coronó campeón en los -54 kilogramos y posteriormente Bernardo Pie volvió a hacer historia al conquistar su tercera medalla de oro en Juegos Centroamericanos y del Caribe, reafirmándose como una de las máximas figuras del taekwondo nacional. A ellos se suman los bronces obtenidos por Cristofer Reyes, Nahomy Víctor y Pedro Martínez.
Otra disciplina que ha brillado es el esquí náutico, donde la familia Pigozzi ha tenido una sobresaliente participación. Paolo Pigozzi obtuvo una medalla de oro, Andrea Pigozzi conquistó una plata, mientras que Francesca Pigozzi, Andrea Reyes y Willem Bouma también aportaron medallas de bronce para ampliar la cosecha nacional.
En remo, la dupla integrada por Carlos Rodríguez e Ignacio Vásquez logró una medalla de plata, confirmando el crecimiento de esta disciplina dentro del deporte dominicano.
Más allá del medallero, uno de los momentos más significativos para el deporte nacional fue alcanzar la medalla número 1,000 en la historia de la República Dominicana en los Juegos Centroamericanos y del Caribe, un hito que refleja décadas de crecimiento y consolidación del movimiento deportivo nacional.
Con el respaldo de su público y aún con varias jornadas de competencia por disputarse, la delegación dominicana mantiene vivas sus aspiraciones de seguir escalando posiciones en el medallero. El desempeño de sus atletas demuestra que el país no solo es un excelente anfitrión de esta histórica edición de los Juegos, sino también un firme candidato a continuar ampliando su legado deportivo en la región.



