José Mármol: una voz dominicana que mira hacia el futuro de nuestras letras

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Santo Domingo.– La literatura dominicana tendrá en 2026 uno de sus reconocimientos más significativos con el homenaje al poeta, ensayista e intelectual José Mármol, escogido como autor homenajeado de la Feria Internacional del Libro Santo Domingo (FILSD), una distinción que reconoce más de cuatro décadas de creación, pensamiento y aportes a la cultura nacional.

La elección de Mármol fue realizada de manera unánime por la Comisión de Selección del Autor Homenajeado, creada este año para fortalecer la institucionalidad y los criterios académicos y culturales que sustentan esta importante distinción. La FILSD 2026 se celebrará del 24 de septiembre al 4 de octubre en la Plaza de la Cultura Juan Pablo Duarte.

Pero Mármol recibe el reconocimiento mirando más allá de su propia trayectoria. Al reflexionar sobre el presente y futuro de la literatura dominicana, el escritor coloca en el centro del debate la capacidad de las nuevas generaciones para continuar construyendo una identidad literaria propia y, al mismo tiempo, proyectarla hacia escenarios internacionales.

Más de cuatro décadas dedicadas a las letras

Nacido en Santo Domingo en 1960, José Mármol ha construido una trayectoria en la que poesía, filosofía y ensayo mantienen un diálogo permanente. Estudió Filosofía en la Universidad Autónoma de Santo Domingo, realizó estudios de posgrado en Lingüística Aplicada en el Instituto Tecnológico de Santo Domingo y obtuvo un doctorado en Filosofía por la Universidad del País Vasco.

Su producción incluye obras como El ojo del arúspice, Encuentro con las mismas otredades, La invención del día, Lengua de paraíso, Deus ex machina y Lenguaje del mar. En el ensayo destacan trabajos como Ética del poeta y La poética del pensar y generación de los 80.

Su nombre está estrechamente relacionado con la denominada Generación de los 80, movimiento que aportó nuevas búsquedas estéticas y conceptuales a las letras dominicanas y dentro del cual Mármol se convirtió en una de sus voces fundamentales.

A lo largo de su carrera ha recibido reconocimientos nacionales e internacionales, entre ellos el Premio Nacional de Poesía, el Premio Pedro Henríquez Ureña de Ensayo, el Premio Nacional de Literatura y el Premio Casa de América de Poesía Americana, concedido en España. Además, desde 2022 es miembro de número de la Academia Dominicana de la Lengua.

El verdadero homenaje está en lo que viene

La designación de Mármol como figura central de la FILSD 2026 no representa únicamente una mirada hacia una obra consolidada. También abre una conversación necesaria sobre el espacio que ocupa actualmente la literatura dominicana y las posibilidades que tienen los nuevos escritores de trascender nuestras fronteras.

En una época dominada por la velocidad de las redes sociales, los contenidos breves y los cambios tecnológicos, la literatura enfrenta el desafío de conquistar nuevos lectores sin perder profundidad. La transformación de los hábitos de consumo cultural obliga a escritores, editoriales, instituciones educativas y organismos culturales a encontrar nuevas formas de acercar el libro a las generaciones más jóvenes.

Y precisamente ahí puede encontrarse una de las grandes oportunidades de las letras dominicanas: una nueva generación que escribe desde un mundo completamente distinto, pero que conserva la capacidad de contar quiénes somos.

El homenaje a José Mármol llega entonces en un momento particularmente simbólico. Reconocer a un escritor de su trayectoria también significa recordar que ninguna literatura puede construir su futuro ignorando a quienes abrieron caminos antes.

La Feria Internacional del Libro Santo Domingo tendrá la oportunidad de convertir este reconocimiento en algo más grande que una celebración individual: un puente entre generaciones, entre la literatura que construyó parte de nuestra identidad contemporánea y aquella que todavía está comenzando a escribir sus primeras páginas.

Porque homenajear a José Mármol es reconocer una trayectoria, pero también plantearnos una pregunta mucho más amplia: ¿hacia dónde queremos llevar la literatura dominicana en las próximas décadas?