Seguridad del paciente: cuidar sin causar daño

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Cada 17 de septiembre se conmemora el Día Mundial de la Seguridad del Paciente, una fecha impulsada por la Organización Mundial de la Salud para promover una atención sanitaria más segura, humana y de calidad.

La conmemoración de 2026 está dedicada a la atención segura de las enfermedades no transmisibles, bajo el lema “¡Atención segura para toda la vida!”. El llamado se concentra en condiciones como el cáncer, la diabetes, las enfermedades cardiovasculares y las afecciones respiratorias crónicas.

Estas enfermedades representan cerca del 74 % de las muertes registradas en el mundo y, por su carácter prolongado, obligan a los pacientes a mantener una relación constante con los servicios de salud. Consultas, medicamentos, pruebas, hospitalizaciones y tratamientos especializados aumentan la posibilidad de que se produzcan errores cuando la atención no está debidamente coordinada.

De acuerdo con estimaciones internacionales, uno de cada diez pacientes sufre algún daño durante la atención sanitaria y aproximadamente la mitad de esos incidentes podría prevenirse. Entre los riesgos más frecuentes se encuentran los diagnósticos tardíos o equivocados, los errores de medicación, la falta de seguimiento, las infecciones asociadas a la atención y las fallas en la comunicación entre profesionales.

La seguridad del paciente no depende únicamente del médico. Involucra a enfermeras, farmacéuticos, laboratorios, centros hospitalarios, autoridades sanitarias, familiares y al propio paciente. Cada integrante debe cumplir una función dentro de un sistema organizado, transparente y capaz de reconocer sus fallas para evitar que se repitan.

Para una persona con una enfermedad crónica, recibir atención segura significa contar con un expediente actualizado, conocer claramente su diagnóstico, comprender la forma correcta de utilizar sus medicamentos y mantener continuidad entre los diferentes especialistas. También supone poder formular preguntas, expresar preocupaciones y participar activamente en las decisiones relacionadas con su tratamiento.

En la República Dominicana, esta fecha debe servir para reflexionar sobre la necesidad de fortalecer la atención primaria, mejorar los protocolos hospitalarios y garantizar que la información clínica acompañe al paciente durante todo su proceso. No basta con ampliar la cobertura sanitaria si el servicio recibido no reduce los riesgos y protege la dignidad humana.

También resulta indispensable apoyar al personal de salud. Profesionales agotados, sobrecargados o sin los recursos necesarios tienen mayores dificultades para ofrecer una atención segura. Proteger al paciente requiere centros bien organizados, equipos capacitados, suministros disponibles y una cultura institucional que permita reportar errores sin encubrirlos.

Hablar de seguridad no significa buscar culpables ante cada incidente, sino aprender de las fallas, corregir los procesos y evitar nuevas víctimas. Ocultar un error puede poner a más personas en peligro; reconocerlo responsablemente puede salvar vidas.

El Día Mundial de la Seguridad del Paciente recuerda una verdad esencial: todo ser humano que acude a un centro de salud espera mejorar, no salir con un daño adicional. La atención segura no es un privilegio ni un favor; es un derecho fundamental que debe garantizarse durante toda la vida.